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jueves, 3 septiembre, 2026
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El agro argentino y la cobertura de riesgos climáticos: estado actual y perspectivas

El sector agropecuario argentino enfrenta una exposición significativa a eventos climáticos extremos con una cobertura de seguros limitada. Mientras países competidores implementan programas de subsidio, en Argentina la protección se concentra en granizo y se debate la adopción de seguros paramétricos.

El inicio de cada campaña agrícola en Argentina implica para el productor la asunción de riesgos climáticos sin una red de contención integral. Mientras la tecnología y la genética avanzaron, la arquitectura financiera de protección ante catástrofes climáticas no tuvo el mismo desarrollo, según el análisis del sector.

En Estados Unidos, la Federal Crop Insurance Corporation (FCIC) subsidia parte de las primas de seguros, logrando que más del 85% de la superficie elegible esté protegida. En Brasil, el Programa de Subvenção ao Prêmio do Seguro Rural (PSR) destina recursos estatales a través del Plan Safra. En ambos países, el seguro agrícola es considerado una política de Estado.

En Argentina, sin subsidios ni incentivos fiscales, la cobertura se concentra principalmente en granizo, dejando desprotegidos cultivos ante sequías extremas e inundaciones.

Eventos climáticos previos tuvieron impacto en la economía y en la política. En 1952, una sequía llevó al gobierno de Juan Domingo Perón a implementar un plan de austeridad. En 2018, la sequía contribuyó a una crisis de balanza de pagos que derivó en el acuerdo con el FMI. En la campaña 2022/23, pérdidas por más de 20.000 millones de dólares afectaron las reservas del Banco Central y la inflación.

La Ley de Emergencia Agropecuaria permite postergar el pago de algunos impuestos cuando el daño ya ocurrió.

En el ámbito tecnológico, los seguros paramétricos o de índice se presentan como una alternativa. Estas coberturas se activan ante la ocurrencia de un indicador objetivo medible mediante tecnología satelital o estaciones meteorológicas, como déficit hídrico o bajas temperaturas.

  • Transparencia y objetividad: se basan en datos duros, como índices de vegetación o milímetros de lluvia.
  • Inmediatez: el pago se dispara automáticamente al alcanzar el umbral crítico.
  • Escalabilidad: permiten diseñar pólizas a medida de cada microrregión y cultivo.

En julio, la Superintendencia de Seguros publicó la Resolución 315/2026 en el Boletín Oficial, que aprueba un nuevo marco regulatorio e incorpora un régimen específico para seguros paramétricos. La Provincia de Córdoba implementó un Seguro Multirriesgo Agrícola, financiado al 100% por el Estado a través del Fondo de Desarrollo Agropecuario, para productores adheridos al programa de Buenas Prácticas Agropecuarias.

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