El director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA sostiene que el origen social condiciona las trayectorias juveniles y que el esfuerzo individual no alcanza sin oportunidades estructurales.
El director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), Agustín Salvia, afirmó que “ni el Estado ni el mercado ofrecen oportunidades suficientes” para que los jóvenes progresen. En una entrevista, Salvia cuestionó la idea de que el mérito individual alcanza para explicar las trayectorias hacia la adultez y señaló que “cada uno llega con una mochila distinta de capital económico, social y cultural”.
Salvia participó en la presentación del informe “Juventudes desiguales: la exclusión va más allá del estudio y el trabajo”, elaborado por el Observatorio para Vidas Desiguales, una iniciativa de Fundación LA NACION. El estudio analiza cómo el origen social condiciona las posibilidades de estudiar, trabajar y construir autonomía.
Según Salvia, existen “al menos tres Argentinas” en relación con los jóvenes: una integrada, donde estudiar y trabajar forman parte de un proyecto de vida; una clase media donde el esfuerzo educativo convive con la frustración por la falta de inserción laboral acorde; y un tercio de jóvenes pobres para quienes sostener trayectorias educativas prolongadas resulta difícil.
En cuanto al rol del esfuerzo individual, Salvia declaró que “importa, pero sobre una base desigual”. Añadió que “muchos jóvenes logran progresar gracias a su mérito, pero también apoyados en los recursos, vínculos y oportunidades que recibieron”. También mencionó la influencia de la “suerte”, definida como “encontrarse con una oportunidad concreta: un contacto que acerca un trabajo, una escuela que flexibiliza una situación compleja, alguien que abre una puerta”.
Respecto al hogar, Salvia sostuvo que “el afecto, el cuidado y la presencia de padres o madres comprometidos cumplen una función enorme en la construcción de la identidad y el empoderamiento de los jóvenes”, aunque aclaró que “eso solo no alcanza” si no existen oportunidades.
Sobre la etiqueta “Ni Ni”, Salvia explicó que “la principal confusión es creer que esos jóvenes no hacen nada”. Señaló que muchos pasan tiempo buscando trabajo, cuidando familiares o realizando tareas comunitarias que las estadísticas no reconocen como empleo. Afirmó que “detrás de la etiqueta ‘Ni Ni’ suele esconderse una interpretación moral simplista que responsabiliza exclusivamente al joven”.
Consultado sobre políticas públicas prioritarias, Salvia indicó que “partiendo del supuesto de una economía que crece, priorizaría el fortalecimiento de los vínculos familiares” y luego pondría el foco en la educación, especialmente en capacidades demandadas por nuevas tecnologías.
Finalmente, Salvia declaró que “la política sigue demasiado concentrada en administrar el presente y demasiado poco enfocada en construir el futuro”. Añadió que “las empresas podrían generar más oportunidades de formación e inserción para jóvenes de sectores vulnerables” y que “los jóvenes quieren estudiar, quieren trabajar y quieren progresar”, pero “ni el Estado ni el mercado están ofreciendo oportunidades suficientes para que eso suceda”.
