El presidente encabezó la vigilia del 9 de Julio en Tucumán con gobernadores aliados, en el marco de un operativo orientado a su reelección en 2027.
El presidente Javier Milei realizó este miércoles la vigilia del 9 de Julio en Tucumán, rodeado de más de una docena de gobernadores aliados. El acto no solo conmemoró el Día de la Independencia, sino que representó la puesta en marcha de la reedición del «Pacto de Mayo» en clave electoral.
Según informaron fuentes oficiales, la Casa Rosada busca cerrar acuerdos con esos mandatarios para avanzar en la sanción de la reforma política, que hasta ahora está demorada y sin los votos necesarios en el Senado. La reforma, según las mismas fuentes, sufriría grandes modificaciones.
En ese contexto, el Gobierno lanzó el operativo «reelección» para Milei con miras a 2027. La llegada de Diego Santilli a la jefatura de Gabinete fue un gesto para acelerar los acuerdos. En el oficialismo reconocen que barajan diversas opciones para cerrar el formato de acuerdos con los gobernadores, aunque cada provincia deberá tener su propio esquema.
Entre las opciones mencionadas se encuentran: el adelantamiento de las elecciones provinciales con listas «colectoras» de legisladores que sumen votos para Milei en las presidenciales de octubre; candidaturas de «baja intensidad» en provincias donde La Libertad Avanza dispute las gobernaciones; y la posibilidad de que un gobernador que busque la reelección incluya como vice a un integrante de LLA.
«Está claro que en las elecciones provinciales los gobernadores tienen más peso, pero el Gobierno Nacional conserva poder de daño», explicó a PERFIL un operador libertario. Los acuerdos con gobernadores estarían vinculados a la sanción de la reforma política, cuyo plazo es diciembre de este año, y que además de suspender o eliminar las PASO busca quitar el financiamiento de las campañas publicitarias. Milei no estaría dispuesto a negociar esos dos puntos.
La eliminación o suspensión de las primarias es un objetivo prioritario para poner en problemas al peronismo, que vive en un internismo permanente. En Casa Rosada reconocen que el sueño de «pintar de violeta» todo el país ya no es tal. Según fuentes, Eduardo «Lule» Menem es quien más fastidioso está con la idea de sellar acuerdos con cada gobernador y resignar candidaturas propias.
Si bien no habrá un reconocimiento explícito, de concretarse dichos acuerdos habría ganado la pulseada Santiago Caputo por sobre el equipo de Karina Milei y los Menem, quienes siempre quisieron jugar con candidatos propios. «Nos hubiéramos evitado muchas internas», se lamentan en el lado caputista. Tanto Patricia Bullrich como Luis «Toto» Caputo y Diego Santilli también priorizan esta idea, según las mismas fuentes.
En los cálculos de la Casa Rosada entienden que pueden ganar algunas provincias, como Córdoba, Ciudad de Buenos Aires (aunque reconocen que falta un candidato tras la salida de Adorni), Río Negro y Salta, donde la senadora Emilia Orozco se muestra competitiva. También Neuquén, aunque el caso de Rolando Figueroa es distinto dado que recién está en su primer mandato. En el oficialismo creen que hay desgaste en algunas de esas provincias, como Córdoba (gobierna el peronismo cordobés desde 1999), CABA (PRO desde 2007) o Río Negro (frente provincial desde 2012).
Además, hay provincias en las que se mira con especial atención por los recursos: Neuquén por Vaca Muerta, San Juan por la minería, y Río Negro por ser clave para el transporte y exportación del gas de Vaca Muerta. En el equipo económico son especialmente sensibles a este punto, dado que el desarrollo de esos proyectos es central para la ecuación fiscal de mediano plazo.
