Un sistema de baja presión frente a la costa de Carolina del Norte podría evolucionar hacia un nor’easter, afectando con lluvias intensas y vientos fuertes al noreste de Estados Unidos, mientras que el sur enfrenta tormentas severas y un marcado descenso térmico.
El panorama meteorológico para este viernes y el inicio del fin de semana en Estados Unidos estará marcado por contrastes significativos: lluvias intensas persistentes en el sur, el avance de un sistema costero que complicará las condiciones en las Carolinas y Nueva York, y un marcado descenso térmico que se hará sentir en amplias regiones.
Según Fox Weather, detrás de las lluvias previstas para este viernes comenzará a gestarse un sistema de baja presión frente a la costa de Carolina del Norte que podría evolucionar hacia un nor’easter, un tipo de tormenta costera capaz de intensificar notablemente las condiciones meteorológicas en el noreste de Estados Unidos.
El escenario se iniciará con una nueva ronda de precipitaciones intensas que afectará al interior del noreste y Nueva Inglaterra desde el viernes, con acumulados estimados de entre una y dos pulgadas (2,5 y cinco centímetros) hasta la noche. De manera localizada, particularmente en estados como New Hampshire y Maine, los valores podrían ascender a entre dos y tres pulgadas (cinco y 7,6 centímetros), lo que incrementará la saturación del suelo en zonas que ya recibieron lluvias en los días previos.
A medida que avance el sistema, la atención se desplazará hacia el desarrollo de la tormenta costera. Este fenómeno comenzará a organizarse frente a las Carolinas durante el viernes y se moverá progresivamente hacia el norte. En función de su trayectoria final, podría intensificarse y adoptar características de nor’easter, lo que implicaría lluvias persistentes y vientos más fuertes para ciudades densamente pobladas del noreste, entre las que se incluyen el área metropolitana de Nueva York.
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (NWS), este viernes se mantendrá activa una frontera estacionaria que aún generará precipitaciones abundantes sobre Texas y sectores del valle bajo del Mississippi. Este sistema se alimentará por un flujo constante de humedad proveniente del Golfo, combinado con la presencia de una vaguada en niveles altos que aportará energía adicional a la atmósfera. Como consecuencia, se espera el desarrollo de lluvias intensas y tormentas eléctricas que se regenerarán a lo largo del día, situación que incrementará el riesgo de inundaciones repentinas en áreas donde el suelo ya se encuentra saturado por eventos previos.
El organismo advierte que existe un nivel moderado de riesgo de lluvias excesivas, lo que implica que los acumulados podrían ser suficientes para generar complicaciones en zonas urbanas y rurales. Estas precipitaciones comenzarán a disminuir hacia la noche del viernes y la madrugada del sábado, cuando el frente empiece a desplazarse hacia el Golfo impulsado por un sistema de alta presión en superficie.
Según el Centro de Predicción de Tormentas (SPC), durante la jornada del viernes también se desarrollarán tormentas con características potencialmente severas en sectores del centro-sur y sudeste de Texas, así como en la costa central del Golfo hacia la noche. Estas tormentas podrían producir ráfagas de viento intensas y caída de granizo de manera aislada. El SPC detalla que las condiciones atmosféricas favorecerán la organización de algunas tormentas rotativas, especialmente en áreas cercanas a la costa media de Texas, donde la combinación de inestabilidad y cizalladura del viento será más marcada.
En paralelo, hacia la noche, el foco de actividad se trasladará hacia Luisiana, el sur de Mississippi y Alabama, donde el ingreso de humedad y el ascenso del aire podrían dar lugar a nuevos desarrollos convectivos. En este contexto, no se descarta que algunas tormentas logren intensificarse y generar daños localizados por viento.
Para el inicio del fin de semana, el frente que afectó al sur comenzará a desplazarse hacia el este. Así, llevará lluvias y tormentas hacia el sudeste de Estados Unidos y Florida. En simultáneo, se desarrollará un sistema de baja presión en la costa que contribuirá a reforzar la inestabilidad. El NWS anticipa que las precipitaciones más intensas se concentrarán en el norte de Florida, donde se combinarán varios factores: un flujo de aire cálido y húmedo desde el Golfo, la presencia del frente frío y un chorro de niveles bajos que potenciará la organización de tormentas. En esta región, existe la posibilidad de tormentas severas capaces de generar vientos dañinos y caída de granizo de forma aislada. Por este motivo, el SPC ya señaló un riesgo leve de tormentas severas para el sábado.
Según el pronóstico, se experimentará un marcado descenso de temperaturas en gran parte del centro, este y sur del país norteamericano. El NWS prevé que los valores térmicos se mantendrán muy por debajo de los promedios habituales para esta época del año durante todo el fin de semana. En las Llanuras del Sur y las Montañas Rocosas del sur, las temperaturas podrían ubicarse hasta 30°F (17°C) por debajo de lo normal, una anomalía considerable para el mes de mayo. En Texas y zonas del valle bajo del Mississippi, se esperan máximas muy inferiores a las típicas de la temporada.
