Los precios del crudo subieron este miércoles, a pesar de las expectativas de diálogo, debido a las restricciones en el Estrecho de Ormuz. El conflicto impacta en la logística energética y comienza a reflejarse en los resultados de empresas globales, reavivando el debate sobre la inflación.
Los mercados bursátiles mostraron cierto alivio ante la posibilidad de nuevas conversaciones entre Estados Unidos e Irán. Sin embargo, el precio del petróleo registró un rebote este miércoles 15 de abril, impulsado por las continuas restricciones en el tránsito del estratégico Estrecho de Ormuz. Esta situación ya afecta a empresas europeas, presiona los costos de las materias primas y complica el panorama económico para el segundo semestre del año.
El crudo Brent superó el 1% y se acercó nuevamente a los 96 dólares por barril, mientras que el WTI también repuntó. Este movimiento refleja que, aunque el conflicto militar pueda reducir su intensidad, los operadores del mercado no anticipan una normalización rápida del suministro energético. El Estrecho de Ormuz es una vía crucial para el transporte global de petróleo y gas, y su obstrucción tiene un impacto directo en los precios, los costos logísticos y las expectativas inflacionarias.
A 45 días del cierre declarado por Irán, el tránsito marítimo en la zona se mantiene muy por debajo de los niveles previos al conflicto. Incluso con señales diplomáticas, la normalización de los flujos no parece inminente. Las refinerías ya buscan crudo alternativo y pagan primas más altas para asegurar su abastecimiento, lo que convierte la restricción en un problema concreto para la cadena energética global.
El impacto comienza a trascender el sector energético. En Europa, empresas del sector de lujo como Kering (propietaria de Gucci) y Hermès reportaron ventas por debajo de lo esperado, atribuyendo parte de esta debilidad al conflicto en Medio Oriente. Esto indica que las tensiones geopolíticas están afectando al consumo global, al turismo de alto poder adquisitivo y a sectores expuestos a la demanda internacional.
Para el segundo semestre, el principal debate se centra en la persistencia de la inflación. Si el petróleo se mantiene en niveles elevados y la oferta sigue limitada, el conflicto podría convertirse en un factor de presión inflacionaria más duradero, lo que podría influir en la política de los bancos centrales respecto a las tasas de interés.
En el contexto local, un barril de petróleo más caro y un escenario internacional volátil endurecen las condiciones externas para Argentina y otros mercados emergentes, complicando el acceso a financiamiento y aumentando la sensibilidad ante episodios de aversión al riesgo. Recientemente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) presentó su Perspectiva de la Economía Mundial, recortando sus previsiones de crecimiento global, incluida una reducción de medio punto para la Argentina en este contexto.
