Fuentes cercanas a las deliberaciones indican que Teherán consideraría una pausa en la actividad marítima para evitar una escalada del conflicto y facilitar un nuevo encuentro diplomático.
Irán estaría evaluando la posibilidad de implementar una pausa a corto plazo en los envíos a través del estratégico estrecho de Ormuz. Según una fuente con conocimiento de las deliberaciones del gobierno iraní, esta medida buscaría evitar una confrontación directa con el bloqueo naval impuesto por Estados Unidos y no comprometer una nueva ronda de negociaciones de paz que ambas partes estarían ultimando.
La posible decisión reflejaría, según analistas, un intento por desescalar las tensiones en un momento diplomático delicado. «Si Irán efectivamente hace una pausa en los envíos, sería una señal de que su gobierno también busca la desescalada y evitar la reanudación de una guerra abierta», señaló Rachel Ziemba, investigadora del Center for a New American Security.
La información, reportada inicialmente por Bloomberg, surge mientras Estados Unidos e Irán evalúan extender el alto al fuego vigente. El objetivo de las partes sería mantener nuevas conversaciones antes de que la tregua expire la próxima semana. Según personas familiarizadas con el asunto, una suspensión de la actividad marítima durante varios días se considera una medida pragmática para prevenir un incidente que podría socavar los frágiles esfuerzos diplomáticos.
Los mercados petroleros reaccionaron a la noticia con una caída en los futuros del crudo Brent, que cotizaba alrededor de los 98 dólares por barril. Los operadores del sector siguen de cerca cualquier movimiento en el estrecho de Ormuz, un paso crucial para el transporte global de hidrocarburos, actualmente con un tránsito mayoritariamente restringido a buques iraníes debido al bloqueo.
Expertos en geopolítica consideran que una pausa podría funcionar como un gesto de confianza. «No creo que sea una gran concesión por parte de Irán, pero podría servir como una medida de generación de confianza antes de la próxima ronda de conversaciones», afirmó Aniseh Bassiri Tabrizi, analista senior de Control Risks. La estrategia final de Irán, sin embargo, sigue siendo incierta y actores como la Guardia Revolucionaria Islámica podrían modificar el rumbo.
Hasta el momento, ni la embajada de Irán en el Reino Unido ni el Ministerio de Relaciones Exteriores en Teherán han respondido a solicitudes de comentarios sobre estas deliberaciones.
