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miércoles, 8 abril, 2026
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Pronóstico climático para el campo argentino: perspectivas para otoño e invierno 2026

La campaña agrícola 2025/26 finaliza con resultados positivos. Un informe detalla el pronóstico para los próximos meses, marcados por una transición hacia un estado Neutral Muy Cálido, y anticipa el posible escenario para el ciclo 2026/27.

La campaña agrícola 2025/26 en Argentina se acerca a su final con un balance productivo positivo, a pesar de haber estado condicionada por un comportamiento errático del fenómeno «La Niña». Este evento, que dominó gran parte del ciclo, generó un período crítico de calor y sequía entre fines de la primavera y mediados del verano. Las lluvias y temperaturas se moderaron en la segunda mitad del verano, aunque tras haber causado estrés significativo en los cultivos.

Según el informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el desempeño positivo responde en gran medida a la incorporación de tecnología y a la eficiencia en su uso por parte de productores y técnicos, lo que permitió amortiguar un escenario climático adverso.

De cara a los próximos meses, el foco se desplaza hacia un otoño 2026 que estará marcado por una transición climática gradual. El sistema evolucionará hacia un estado «Neutral Muy Cálido», con probabilidades crecientes de derivar en un evento «El Niño», aunque sin cambios abruptos en el corto plazo. Este período estará atravesado por la coexistencia de factores contrapuestos: persistirá cierta influencia residual de «La Niña» y se intensificará la circulación de vientos polares.

Entre los rasgos más destacados del otoño se prevé:

  • Avance temprano de aire frío: irrupciones de aire polar generarán tormentas cordilleranas anticipadas, con lluvias y nevadas en la Cordillera Sur y Central, extendiéndose hacia Cuyo y el oeste del NOA.
  • Heladas tempranas y localizadas: el ingreso de aire frío y seco favorecerá eventos de heladas en el centro y sur del país.
  • Moderación de los calores tardíos: las masas de aire frío contribuirán a frenar los excesos térmicos de fines de verano.
  • Déficit hídrico en zonas clave: se configurará una franja seca diagonal que abarcará el oeste del NOA, el este de Cuyo y el oeste de la región pampeana.
  • Precipitaciones por debajo de lo normal: gran parte del área agrícola, incluyendo Región Pampeana, Chaco, Mesopotamia y el norte argentino, recibirá lluvias algo inferiores al promedio.

Este escenario plantea desafíos para el cierre de la campaña actual y el inicio de las labores preparatorias para la próxima, especialmente en lo que respecta a la recarga de perfiles y la planificación de siembras tempranas.

Más allá del corto plazo, los indicadores climáticos comienzan a alinearse hacia un escenario dominado por «El Niño» durante la campaña 2026/27. Su instalación sería paulatina, con efectos más notorios a partir de la primavera 2026. Este posible cambio de fase implica un nuevo mapa de oportunidades y riesgos, con impactos diferenciados según la región.

En el este agrícola (Región Pampeana, Mesopotamia y litoral) se espera un aumento de las precipitaciones por encima de lo normal, menor riesgo de heladas y olas de calor extremas, pero también mayor probabilidad de excesos hídricos, inundaciones y dificultades operativas, así como un incremento en la presión de malezas, plagas y enfermedades.

En el oeste y regiones más continentales, la tendencia sería a lluvias por debajo de lo normal, con mayor riesgo de estrés hídrico y térmico, pero con ventajas operativas para la siembra y cosecha y menor presión sanitaria sobre los cultivos.

El panorama climático hacia la campaña 2026/27 plantea un escenario distinto al del ciclo que termina. Mientras «La Niña» impuso restricciones hídricas y térmicas, un eventual «El Niño» podría aportar mayor humedad, especialmente en las zonas núcleo productivas. No obstante, el nuevo ciclo exigirá estrategias de manejo ajustadas a una mayor variabilidad y a riesgos diferentes.

En este contexto, el otoño 2026 aparece como una etapa clave donde se definirán las condiciones iniciales de humedad y temperatura que condicionarán la próxima campaña. La capacidad de adaptación tecnológica y de manejo volverá a ser determinante para capitalizar las oportunidades y mitigar los riesgos que imponga el clima.

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