Una performance realizada por alumnos de un colegio privado de El Palomar, donde simularon un fusilamiento grupal para presentar su buzo de egresados, desató polémica y reabrió la discusión sobre la supervisión de este tipo de actividades en el ámbito escolar.
Una coreografía realizada por estudiantes de quinto año del colegio Gartenstadt Schule, de El Palomar, generó un intenso debate dentro de la comunidad educativa y en redes sociales. La presentación, que forma parte de la tradición de mostrar el buzo de egresados, consistió en un simulacro de fusilamiento grupal llevado a cabo en horario escolar dentro del establecimiento.
En los videos difundidos por los propios alumnos, se observa a un grupo con pasamontañas ingresar a un aula y luego dirigirse al patio. Allí, varios estudiantes se arrodillaron en fila mientras otros simulaban apuntarles con armas, acompañado por sonidos de disparos, para luego caer al suelo. La actividad generó un fuerte rechazo entre padres y docentes, quienes cuestionaron la elección de una temática violenta.
Según trascendió, la performance habría sido realizada con autorización de las autoridades del colegio, fundado en 1954 por inmigrantes alemanes, lo que abrió interrogantes sobre el rol de la supervisión adulta. Algunas versiones indican que la institución pudo haber permitido la actividad sin conocer su contenido específico.
Este caso reavivó el debate sobre los límites de las celebraciones estudiantiles y la necesidad de un marco de supervisión institucional para evitar contenidos considerados inapropiados dentro del ámbito educativo. Las presentaciones de buzos de egresados son una práctica extendida en escuelas argentinas, donde los alumnos suelen organizar intervenciones temáticas.
Hasta el momento, el colegio no ha emitido una explicación oficial detallada sobre lo ocurrido. En paralelo, se conoció un caso similar en un colegio de Ramos Mejía, donde también se realizó un simulacro de fusilamiento como parte de una bienvenida a las nuevas promociones.
