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martes, 8 septiembre, 2026
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Virgen del Carmen de Cuyo: historia y oración de la advocación mariana

El 8 de septiembre se conmemora el Día de la Virgen del Carmen de Cuyo, advocación mariana vinculada a José de San Martín y declarada Patrona del Ejército de los Andes.

El Día de la Virgen del Carmen de Cuyo se conmemora cada 8 de septiembre. Esta advocación mariana de la Virgen María adquirió relevancia en Argentina a partir de la devoción del general José de San Martín, quien la nombró Patrona y Generala del Ejército de los Andes.

Historia de la Virgen del Carmen de Cuyo

La advocación tiene origen en el Monte Carmelo, en Israel. Con el tiempo, la devoción a Nuestra Señora del Carmen se extendió a Europa y posteriormente a América.

En Argentina, la imagen cobró notoriedad en el siglo XVIII, cuando Pedro de Núñez donó una imagen al templo de los Padres Jesuitas en Mendoza. En 1814, José de San Martín expresó su devoción a la Virgen y le solicitó acompañamiento para las batallas por la independencia.

San Martín la nombró Generala del Ejército de los Andes. El 5 de enero de 1817 le entregó su bastón de mando, hecho que se interpreta como el inicio de su patronazgo sobre la milicia nacional.

El Papa Pío X decretó la coronación canónica de la imagen venerada en la Iglesia de San Francisco en Mendoza. La ceremonia se realizó el 8 de septiembre de 1911, fecha que se estableció como Fiesta Patronal de la Provincia de Mendoza.

En la actualidad, la Virgen del Carmen de Cuyo es patrona de las escuelas de Mendoza, de la VIII Brigada de Montaña, del Ejército Argentino, protectora de la región de Cuyo y de la Gesta Libertadora de San Martín.

Oración a la Virgen del Carmen de Cuyo

Oh Virgen del Carmen, Patrona de Cuyo,
Que das a tus hijos tu insignia inmortal;
Ampara tu manto a los peregrinos
Que marchan cantando con fe hasta tu altar.

Salve oh Reina, Estrella de los mares
Salve oh Monte del Carmen que atraes hacia Ti nuestros pasos peregrinos;
Salve Faro luminoso del camino.

Los coros del Cielo entonan tu Nombre;
El nombre más puro que oído escuchó;
La Salve oh Reina los ángeles tocan,
Y el Reino se goza de su Majestad.

Cansados y tristes por nuestros pecados,
La cruz de la vida nos pesa al cargar;
Más Tú, Madre nuestra, nos brindas las fuerzas
Para soportarla y dignos entrar.

Las almas devotas te ruegan la Gracia,
Aquella que eleva a Cristo Jesús;
El Santo Rosario de tus hijos fieles.

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