El profesor del MIT y creador de la Teoría U visitó Argentina y sostuvo que, ante el avance tecnológico, los líderes deben cultivar tres tipos de inteligencia: artificial, orgánica y de la fuente.
Otto Scharmer, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y creador de la Teoría U, visitó Argentina en el marco de uno de sus seminarios. Durante su estadía, el experto en liderazgo, que ha formado a más de 250.000 líderes de 194 países, conversó sobre cómo su teoría adquiere nuevo sentido en la era de la inteligencia artificial (IA) y sobre el rol de los líderes en el contexto actual.
La Teoría U, desarrollada hace casi 20 años, propone un proceso en forma de U: bajar hacia una escucha profunda y presencia radical, tocar fondo soltando el ego y los supuestos, y desde allí actuar con una perspectiva nueva. Scharmer explicó que el avance de la IA, los agentes inteligentes y la aceleración tecnológica exigen una fuente de aprendizaje diferente, no basada en el pasado sino en el futuro emergente. “Aprender y liderar reflexionando sobre las experiencias del pasado no es la solución completa. A veces no es útil y en ocasiones son el obstáculo mismo para dar con un nuevo enfoque ante una situación totalmente nueva”, sostuvo.
El experto afirmó que, en un contexto de aceleración, el trabajo del líder es crear espacios para acceder a una forma de pensar más profunda y cocreativa. “Si solo se tratara de acelerar lo que ya existe, podrías dejarlo en manos de un algoritmo”, declaró. La Teoría U denomina “presencing” a ese estado de presencia radical que permite percibir qué necesita la situación emergente sin filtrarla a través de modelos previos.
Sobre el impacto de la IA en el liderazgo, Scharmer evitó posicionarse en los bandos del tecnooptimismo o del apocalipsis y señaló que la empresa del futuro necesita tres inteligencias. La primera es la Inteligencia Artificial (IA), útil para sintetizar y extrapolar patrones del pasado, pero que, según advirtió, “mira hacia atrás por naturaleza”. La segunda es la Inteligencia Orgánica (IO), definida como la capacidad de coevolucionar con múltiples actores, humanos, IA y agentes, en ecosistemas complejos. La tercera, la más escasa y humana, es la Inteligencia de la Fuente (SI): la capacidad de percibir patrones que provienen del futuro emergente. “Ahí es exactamente donde la IA tiene su punto ciego”, señaló.
El experto afirmó que los líderes necesitan entrenarse en las tres inteligencias: aprender a usar la IA y también cuándo no usarla, cultivar la escucha empática y generativa para navegar entornos polarizados y complejos, y desarrollar la inteligencia para inclinar la atención hacia patrones emergentes. “El regalo que nos da la IA es obligarnos a mirarnos al espejo y aclarar quiénes somos como seres humanos”, concluyó.
