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domingo, 3 mayo, 2026
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Reestrenan «Unidad Básica» en el Centro Cultural de la Cooperación

La obra de Pompeyo Audivert y Andrés Mangone vuelve a escena los domingos a las 18.30, con cambios en el elenco y una mirada renovada sobre la identidad argentina.

El espectáculo «Unidad Básica», creación de Pompeyo Audivert y Andrés Mangone, se reestrenó los domingos a las 18.30 en el Centro Cultural de la Cooperación. La obra vuelve con algunos cambios en su elenco: Hernán Fernández, Abel Ledesma, Fernanda Pérez Bodria, Gustavo Saborido y ahora Mangone se suma como intérprete.

Consultados sobre cómo se vuelve a una obra después de más de veinte años, Audivert explicó que fue un hecho fortuito: «Viendo el video de aquella puesta me asombró el fenómeno más allá de la política que entraña la obra, el asunto formal que estaba en juego. Tiene que ver con las temáticas aparentes como el peronismo, el Golpe de estado de 1955 y los símbolos incandescentes o de las brasas del sentido político que estos personajes intentan resguardar. Me sorprendió lo que se parecía aquella etapa con ésta. Sentí que ahora tenía mucho más sentido de ser puesta».

Mangone agregó: «Es emocionante porque tiene toda la carga del tiempo que ha pasado y volver a juntarse en torno a esa misma jugada. Casi es el mismo elenco, en realidad no actuaba en aquella versión, era solamente director. Tiene ese aspecto divertido, el de ser unos cuerpos que han avanzado en su propia vida. La obra vuelve a tener un sentido, está muy ligado a una situación, a un contexto social y político que no es el mismo, pero que por algunas razones traerla hoy cuenta, casi como una especie de intuición. La estrenamos en el 2003, pero ese trabajo lo iniciamos en 2001, con lo cual tenía un contexto muy crítico, político y social».

Acerca de la codirección, Audivert señaló: «Con Andrés tenemos desde aquella época la costumbre de trabajar juntos en la dirección y en la creación. Tenemos una familiaridad con el lenguaje y fue muy simple volver. La reposición de la obra estuvo a cargo en términos de dirección prácticamente de Andrés. Hay una mirada compartida, no hay discusiones». Mangone añadió: «La codirección tiene una historia larguísima porque hicimos muchos trabajos juntos. La primera etapa la empezamos en 1997. Se dio con mucha naturalidad y comodidad. Tenemos un acuerdo, parecidos y una tendencia de estilo. También compartimos una mirada teatral y artística que es muy familiar. Fui primero su alumno y luego me fui quedando».

Sobre la elección del truco como juego nacional, Audivert comentó: «La obra es una extraña comedia metafísica donde estos personajes patéticos están perdidos e intentan recordar quiénes son o restablecer sus identidades. Empiezan a suceder una serie de circunstancias muy típicas de lo argentino y en ese sentido hay un momento donde aparece el truco, es un juego muy particular. Tiene una dinámica política en términos de la ocultación, la mentira, el engaño o la sospecha sobre lo que se tiene o no se tiene. Creo que la obra tiene hoy un valor histórico, con la realidad en la que estamos muy superior a la que tenía en su momento». Mangone agregó: «Todas nuestras asociaciones se ponen a funcionar, no podríamos estar jugando al póker en ese momento. Cuestiones ardientes como el peronismo, el truco o podría ser el fútbol. Tenemos esa tendencia que es tomar todos los elementos que nos sean muy propios, conocibles y nuestros».

Consultados sobre las renuncias y traiciones, Mangone explicó: «Tiene que ver con un juego dramático de estos personajes que llegan del aparente golpe de 1955. Lo mismo que el truco, el teatro usa para unos fines que son más de una libertad asociativa. Hay algo muy reconocible para un público interesado o conocedor de la historia. El teatro hace su agitación y de alguna manera tampoco se trata de saber, sino de presenciar un acto poético que busca tocar cuerdas que apuntan a algo más profundo». Audivert añadió: «Sí, cobra mucha actualidad. Me parece que hay una crisis de la identidad histórica argentina que estaba constituida en torno al ardor restallante del peronismo y que en este momento está en una suerte de crisis convulsiva vinculada a la aparición de una monstruosidad que ha copado la parada y que no tiene del todo una forma de ser definida. No se puede formular una salida o una identidad de lucha para enfrentar esas fuerzas oscuras que ahora están apareciendo. Hay que hablar cómo reconstituir una identidad que se está desmoronando. En este momento estamos en una caída histórica y la obra de algún modo habla de esas fuerzas que no cesan en nuestro territorio, pero que están en una encrucijada existencial».

Volver con un espectáculo titulado «Unidad Básica» suena a provocación. Mangone subrayó: «Sí, lo es y lo era cuando la estrenamos. Es una manera de referirnos a un lugar de encuentro político y es el nombre popular. Tiene una raíz profunda en el proceso histórico nacional, no es una provocación en el sentido de una cargada, sino de algo afectivo: el teatro siempre debe provocar. Justamente lo que está claro es que es una instancia crítica del tiempo, del lugar y que son unos personajes que tratan de averiguarse a sí mismos».

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