El microsatélite nacional fue el único de Latinoamérica seleccionado para la expedición lunar tripulada, destacando el desarrollo tecnológico local en el ámbito espacial.
El programa Artemis de la NASA plantea un enfoque a largo plazo para establecer una presencia humana sostenida en la Luna, con el objetivo de convertirla en una plataforma para futuras misiones interplanetarias. Este plan global requiere de la cooperación de socios internacionales.
En este marco, la misión Atenea, un microsatélite argentino desarrollado por un grupo de profesionales y estudiantes de las universidades de La Plata, San Martín y Buenos Aires, bajo los estándares de misiones tripuladas, fue el único satélite latinoamericano elegido para la expedición de la misión Artemis II que orbitó la Luna. Su desempeño demostró el nivel técnico disponible en el país.
El proyecto fue llevado adelante por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae). La participación en Artemis II se enmarca en una trayectoria espacial nacional de más de tres décadas, que incluye la serie de satélites SAC desarrollados con la NASA y ejecutados por empresas como Invap, y los satélites Saocom, cuya tecnología de radar es una referencia mundial.
Atenea cumple un rol en esta nueva etapa de la economía espacial, caracterizada por proyectos de alta complejidad, cooperación internacional y vínculos con el sector productivo. Sostener las políticas que potencien estas capacidades será clave para la inserción del país en una de las transformaciones tecnológicas más relevantes del siglo.
