Con el fallecimiento del rey Harald V y el ascenso de Haakon, su hija Ingrid Alexandra se convierte en heredera al trono noruego, siendo la primera mujer en ocupar esa posición en 600 años.
El anuncio de la muerte del rey Harald V y el ascenso al trono de Noruega de su hijo Haakon ha modificado la línea sucesoria de la casa real. La princesa Ingrid Alexandra, de 22 años, se convierte en heredera al trono y será la primera reina regente de Noruega en 600 años.
Ingrid Alexandra nació el 21 de enero de 2004 en Oslo. Su nacimiento fue un acontecimiento histórico: es la primera mujer nacida con derecho directo al trono noruego tras la abolición de la ley sálica en 1990. Antes, ese derecho correspondía al primer hijo varón, pero con la reforma pasó al primogénito del heredero.
Durante sus 22 años, Ingrid ha mantenido una vida reservada, cumpliendo con los deberes de su posición. Una de las pocas situaciones que generó atención fue la decisión de sus padres, Haakon y Mette-Marit, de inscribirla a ella y a su hermano Sverre en una escuela privada, rompiendo una tradición de la familia real que había asistido a la escuela pública. Tras cinco años en la Escuela Internacional de Oslo, Ingrid regresó a la escuela pública y se matriculó en Elvebakken, uno de los institutos públicos más grandes de la capital.
Al cumplir 18 años, Ingrid declaró en una entrevista: “No he ido a ninguna escuela de reinas. Pero aprendo mucho de mi abuelo y de mi padre a través de todo lo que hacen y de lo que hablan. Creo que, en nuestra posición, lo más importante no es que nos digan qué hacer, sino hacerlo a nuestra manera”.
En 2023 comenzó su formación militar en el Batallón de Ingenieros de la Brigada Norte, donde completó 15 meses de servicio como artillera de un vehículo de combate. Durante ese período, también fue un apoyo para su medio hermano, Marius Borg Høiby, quien enfrenta denuncias relacionadas con abusos sexuales y drogas. Høiby fue condenado recientemente a cuatro años de cárcel, y el caso se encuentra en apelación.
En junio de 2026, el empeoramiento de la fibrosis pulmonar crónica de su madre, Mette-Marit, la obligó a dejar sus estudios universitarios en Australia y regresar a Oslo. La reina recibió un trasplante de pulmón hace dos meses y su recuperación tomará tiempo. Por ello, la princesa heredera deberá asumir las responsabilidades de su madre cuando sea necesario, anticipando su futuro rol como monarca.
