La elección del recipiente y su ubicación influyen en la hidratación felina, según expertos consultados.
El gato se acerca al cuenco, lo mira y sigue de largo. Unos minutos después, cuando alguien abre el grifo de la cocina, aparece de nuevo. Bebe allí con aparente entusiasmo, como si el agua que tenía delante hasta entonces no existiera. Para su familia puede ser una manía más de las muchas que acompañan la convivencia con un felino. Pero esa preferencia puede esconder una razón bastante concreta.
Elena Díaz, veterinaria y profesional con más de dos décadas de experiencia clínica, explicó para La Vanguardia que el propio recipiente puede condicionar la comodidad del gato al beber. “Un cuenco demasiado estrecho o profundo, sucio, inestable o incómodo para sus bigotes puede hacer que lo rechace. Y cuando llega el calor, conseguir que beba suficiente agua merece todavía más atención”, señaló Díaz.
Hay pistas que pueden pasar inadvertidas porque forman parte de la rutina. Empujar el cuenco, acercarse y alejarse varias veces, derramar el agua o buscar otros lugares para beber son comportamientos que merece la pena observar. También que el gato ignore sistemáticamente su bebedero y, en cambio, espere al grifo o intente beber de un vaso. “No significa que detrás de cada uno de estos gestos exista necesariamente un problema. Pero sí pueden servir como una señal para mirar el recipiente de otra manera”, subrayó la veterinaria.
La escena, por tanto, puede tener una lectura distinta. Ese gato que espera junto al fregadero quizá no esté rechazando el agua. Puede estar escogiendo, sencillamente, dónde le resulta más agradable beber. La higiene también forma parte de la ecuación. “Los recipientes deteriorados, rayados o mal lavados pueden acumular bacterias, olores y restos de comida”, advirtió Díaz. Mantenerlos limpios y en buen estado no es un detalle menor para un animal que “puede ser especialmente sensible a los olores y a las condiciones de su entorno”.
“En gatos, la ubicación es especialmente importante”
La forma del recipiente adquiere todavía más importancia cuando entran en juego los bigotes. “Los bigotes son estructuras sensoriales muy importantes y, cuando rozan constantemente los bordes de un cuenco estrecho o profundo, algunos gatos pueden sentirse incómodos”, explicó Díaz.
De ahí que, cuando un gato muestra rechazo hacia un determinado recipiente, puedan ser preferibles opciones “anchas, bajas, estables y de bordes suaves”. No se trata de encontrar un modelo perfecto para todos los felinos, sino de observar cuál permite al animal acercarse al agua con mayor comodidad.
También importa el lugar. Un bebedero situado junto al arenero, en una zona de mucho ruido o en un punto de paso puede resultar menos atractivo que otro colocado en un espacio tranquilo y limpio. Para Díaz, la ubicación forma parte de esa experiencia: “En gatos, la ubicación es especialmente importante, dado que necesitan comer en un espacio seguro, limpio y alejado del arenero”.
“Muchos gatos prefieren agua en movimiento, por lo que las fuentes suelen funcionar muy bien”
La cuestión no es únicamente que el gato se sienta más o menos cómodo frente al cuenco. También puede repercutir en la cantidad de agua que consume. “Muchos gatos beben menos agua de la que necesitan porque no encuentran cómodo su bebedero”, explicó Díaz. En verano, cuando las temperaturas suben, favorecer ese consumo adquiere todavía más importancia. “Las fuentes, los distintos puntos de agua y mantenerlos limpios y frescos pueden ayudar a que el gato encuentre una opción que le resulte atractiva”, añadió.
Víctor Rodríguez, veterinario de Clinicanimal, coincidió en la importancia de adaptar las opciones a las preferencias del animal. “Muchos gatos prefieren agua en movimiento, por lo que las fuentes suelen funcionar muy bien”, señaló. Su recomendación pasa también por colocar “varios puntos de agua en casa, alejados de la comida”, y mantenerlos limpios y frescos. “En una casa donde el gato suele buscar el grifo, por ejemplo, puede tener sentido probar con una fuente. Si prefiere un recipiente concreto, conservar ese formato y asegurarse de que el agua esté limpia y fresca puede ser suficiente. La observación vuelve a ser la mejor guía”, añadió.
En definitiva, no todos los gatos beben igual ni reaccionan de la misma manera ante un recipiente. Algunos buscarán el movimiento del agua; otros preferirán un cuenco determinado y habrá quienes sigan esperando junto al grifo aunque tengan varias alternativas disponibles. “Por eso, antes de interpretar el rechazo como una simple rareza felina, merece la pena mirar qué está haciendo el animal”, concluyó Díaz.
