Las autoridades instauradas por los talibán en Afganistán lanzaron ataques contra territorio de Pakistán, mientras que Islamabad confirmó el derribo de cuatro drones en la frontera. Hasta el momento no se reportaron víctimas.
Las autoridades instauradas por los talibán en Afganistán en 2021 lanzaron en las últimas horas ataques contra territorio de Pakistán, mientras que Islamabad recalcó que sus sistemas de defensa antiaérea derribaron cuatro drones en la frontera. Hasta ahora no hay informaciones sobre víctimas.
El viceportavoz del Ministerio de Defensa afgano, Sadiquilá Nasrat, aseguró que los ataques estuvieron dirigidos contra supuestas bases del grupo yihadista Estado Islámico en las provincias de Baluchistán y Jáiber Pastunjua, argumentando que eran usados para «coordinar atentados contra civiles» en Afganistán.
Nasrat destacó en un mensaje en redes sociales que «Estado Islámico y sus seguidores sufrieron grandes bajas y pérdidas financieras en estos ataques», al tiempo que defendió que «fueron llevados a cabo con gran precisión contra los objetivos deseados, sin causar víctimas civiles».
Por su parte, el Ejército paquistaní acusó al «régimen talibán afgano» de lanzar «cuatro drones rudimentarios» contra Balochistán, y afirmó que Afganistán actuó «en apoyo a grupos terroristas que operan desde dentro de sus territorios», en aparente referencia a Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), conocido como los talibán paquistaníes.
«Los aparatos aéreos hostiles fueron inmediatamente interceptados por el robusto sistema de defensa antiaérea de Pakistán», dijo en un comunicado en redes sociales, en el que sostuvo que esta respuesta «rápida y efectiva» permitió «desarticular los intentos maliciosos» por parte de las autoridades afganas.
En ese sentido, el Ejército paquistaní subrayó que «estas artimañas del régimen talibán afgano buscan engañar a la población afgana, que sufre bajo su opresión». «Los talibán deben comprender que su comportamiento irresponsable solo agrava el sufrimiento del pueblo afgano», declaró.
«En lugar de intentar tranquilizar a la población con estas payasadas y retórica vacía, deberían renunciar al respaldo del terrorismo y adherirse al principio de la coexistencia pacífica», argumentó, antes de advertir a los fundamentalistas de que «si siguen provocando a Pakistán, recibirá una respuesta contundente que les costará muy caro».
Por último, reiteró que «las Fuerzas Armadas de Pakistán permanecen en estado de máxima vigilancia y preparadas para defender cada palmo de territorio nacional». «Cualquier acto imprudente o provocación transfronteriza que amenace la soberanía de Pakistán y ponga en peligro a nuestro pueblo seguirá recibiendo respuestas rápidas, decisivas y contundentes», concluyó.
Los ataques lanzados por Afganistán ocurrieron después de que Kabul denunciara más de 35 muertos en una oleada de bombardeos ejecutada por el Ejército de Pakistán contra el este del país, y luego de que Islamabad asegurara haber matado a 25 «terroristas» en sus ataques, en un nuevo capítulo de las tensiones bilaterales de los últimos meses.
La Misión de Asistencia de Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) confirmó tras ello la muerte de al menos 28 civiles en los bombardeos en tres provincias afganas. «Estas cifras son preliminares y podrían aumentar a medida que los hospitales sigan atendiendo a los heridos», indicó a través de un comunicado, en el que pidió «respetar los principios del Derecho Internacional Humanitario».
La zona fronteriza entre Pakistán y Afganistán ha sido desde hace años un escenario de tensiones e inseguridad, especialmente por los ataques de TTP, conocido como los talibán paquistaníes, y en medio de las acusaciones de Islamabad contra India y los talibán afganos por su supuesto apoyo a la organización, algo que desde Nueva Delhi y Kabul se ha negado.
Esta coyuntura provocó que a finales del pasado febrero escalara de nuevo el conflicto, tras una serie de bombardeos por parte de Islamabad contra supuestos objetivos de TTP y Estado Islámico en el país vecino, lo que llevó a las autoridades instauradas por los talibán a lanzar ofensivas en la frontera, con enfrentamientos esporádicos desde entonces pese al alto el fuego en vigor.
