Durante el Grenke Chess Festival, la gran maestra Alua Nurman le pidió una selfie al número uno mundial, Magnus Carlsen, quien accedió y luego reportó a la jugadora por tener su teléfono en el bolsillo, respetando el protocolo del torneo.
Un episodio que combinó cordialidad y estricto cumplimiento del reglamento se registró en el Grenke Chess Festival, que se celebra en Karlsruhe, Alemania. Alua Nurman, la gran maestra kazaja de 18 años y número uno mundial en la categoría estándar femenina, se enfrentaba al noruego Magnus Carlsen, el mejor jugador del ranking mundial, en una partida del torneo Freestyle.
Antes de comenzar el juego, Nurman le pidió a Carlsen tomarse una fotografía juntos. El campeón mundial, de 35 años, accedió amablemente y posó con una sonrisa para la selfie. La jugadora guardó entonces su teléfono celular en el bolsillo.
Minutos después, y siguiendo las estrictas normas de los torneos de ajedrez que prohíben tener dispositivos electrónicos durante las partidas, Magnus Carlsen se levantó para informar de la situación a un árbitro. «Tiene un teléfono», señaló. El árbitro se acercó, solicitó el dispositivo a Nurman para su custodia y, tras un gesto de confirmación a Carlsen, dio inicio a la partida. Ambos jugadores se dieron la mano y comenzó el juego.
El encuentro continuó sin más interrupciones y finalizó con la victoria de Magnus Carlsen, quien extendió así su racha positiva.
Finalizada la jornada, Alua Nurman compartió la selfie en sus redes sociales con el tema «Don’t Stop Me Now» de Queen, describiendo el momento como «un sueño hecho realidad». En declaraciones a ChessBase India, la joven expresó su felicidad por haber podido jugar contra Carlsen y agradeció que hubiera aceptado tomarse la foto. «Intenté no presionarme demasiado. Lo disfruté muchísimo», afirmó sobre su experiencia en el formato Freestyle, donde los jugadores resuelven problemas sobre el tablero sin preparación previa.
El incidente puso en evidencia la convivencia entre el espíritu deportivo y la obligatoriedad de hacer cumplir los reglamentos diseñados para garantizar la limpieza de la competencia, en un deporte donde el uso de tecnología externa está terminantemente prohibido durante el juego.
