La escalada internacional en los precios de la energía, impulsada por factores geopolíticos y de oferta, plantea un escenario complejo para la Argentina, con efectos contrapuestos sobre la inflación y el comercio exterior. En este contexto, el economista y ex titular del Banco Central, Martín Redrado, realizó un diagnóstico detallado sobre los desafíos y oportunidades que enfrenta el país.
Un shock de oferta con doble impacto
Redrado explicó que la situación actual responde a un «shock de oferta», caracterizado por un incremento en los precios y una restricción en la disponibilidad de hidrocarburos esenciales para la industria. La magnitud del impacto final, según su análisis, dependerá de la duración del conflicto internacional y de cuánto tiempo se mantenga el precio del crudo por encima de la barrera de los 90 dólares.
La ecuación energética nacional
El balance para Argentina es mixto. Por un lado, el alto valor del petróleo mejora los ingresos por exportaciones. Cálculos de Fundación Capital, citados por Redrado, estiman un incremento de aproximadamente 1200 millones de dólares en divisas para este año, con un barril a 90 dólares.
Por otro lado, el país debe afrontar un costo adicional significativo por la importación de Gas Natural Licuado (GNL) durante el invierno, necesario para cubrir la demanda interna. Este gasto podría rondar los 1400 millones de dólares, equilibrando en gran medida la ganancia por ventas de crudo.
El atraso tarifario y la presión inflacionaria
El punto más crítico señalado por el economista recae en el mercado interno. «Hoy, con un barril en torno a los 90 dólares, el precio del combustible en la Argentina está atrasado un 30%». Este desfase, afirmó, impacta directamente en la inflación, aunque el efecto se vería morigerado por una política de ajustes graduales aplicada por la principal empresa del sector.
Infraestructura: la deuda pendiente
Redrado se refirió también a los límites estructurales de la matriz energética nacional. Señaló que, si bien Argentina tiene recursos gasíferos, enfrenta problemas de transporte y logística que obligan a costosas importaciones invernales. En este aspecto, destacó el rol actual del sector privado en el financiamiento y ejecución de obras clave, como los gasoductos Oldelval 2 y Oldelval Sur, y proyectos de regasificación.
El ex funcionario consideró que, si bien algunas inversiones en infraestructura de exportación podrían haberse anticipado, es necesario «mirar hacia adelante». Remarcó que en gestiones anteriores se priorizaron obras de distribución interna, como el Gasoducto Néstor Kirchner, por sobre desarrollos orientados a la exportación.
En síntesis, el análisis de Redrado proyecta un panorama donde las ventajas comerciales por los altos precios del petróleo se ven compensadas por los mayores costos de importación de GNL y por la presión inflacionaria que genera el necesario reacomodamiento de los precios internos de los combustibles.
