Un informe elaborado por el equipo de investigación del Banco de la Provincia de Buenos Aires (Bapro) arrojó nueva luz sobre el impacto económico que tuvo la última dictadura cívico-militar (1976-1983) en el territorio bonaerense. El documento, desarrollado bajo la órbita de la actual gestión que preside Juan Cuattromo, analiza en profundidad las transformaciones y secuelas en el tejido industrial y productivo provincial durante ese período.
El análisis del desmantelamiento productivo
El estudio se centra en las políticas económicas implementadas, en particular durante la gestión de José Alfredo Martínez de Hoz al frente del Ministerio de Economía de la Nación. Según el análisis del Bapro, estas medidas tuvieron un efecto desarticulador sobre numerosos sectores manufactureros y agroindustriales de la provincia, con un marcado proceso de desindustrialización y concentración económica.
La investigación reconstruye mediante datos y series históricas cómo se afectó la capacidad instalada, el empleo registrado y la diversificación económica en distritos que hasta entonces tenían un desarrollo industrial significativo. El informe señala que muchas pymes y establecimientos medianos no lograron sobrevivir a la combinación de apertura importadora, altas tasas de interés y recesión.
El rol de la banca pública provincial en contexto
El documento también aborda el funcionamiento del propio Banco Provincia durante aquellos años. En ese marco, menciona la gestión de Roberto Bullrich al frente de la institución bancaria pública bonaerense, situando sus acciones dentro del contexto económico general de la época y las directivas impuestas desde el gobierno de facto.
El análisis del Bapro no se limita a lo ocurrido hace cuatro décadas, sino que traza una línea hasta la actualidad, argumentando que algunas de las debilidades estructurales de la economía bonaerense tienen su origen en aquellas transformaciones traumáticas. El informe concluye que la recuperación de un entramado productivo sólido y diversificado sigue siendo un desafío pendiente.
La difusión de este estudio por parte de una institución oficial como el Banco Provincia aporta una mirada técnica y documentada a un período histórico cuyas consecuencias materiales aún son objeto de debate entre economistas e historiadores.
