La derrota por 1 a 0 ante España en el tiempo suplementario dejó a la Selección Argentina en el umbral del bicampeonato mundial. La actuación colectiva reactivó una comparación histórica con la epopeya de Italia 1990.
La caída por 1 a 0 frente a España en el tiempo suplementario dejó a la Selección Argentina en el umbral del bicampeonato mundial. La actuación colectiva, por su desarrollo y entrega, reactivó una comparación histórica con la epopeya vivida en Italia 1990.
Ambos torneos compartieron una columna vertebral idéntica: el equipo conducido por el mejor jugador del planeta buscaba revalidar la corona obtenida cuatro años antes (Diego Maradona en 1990 y Lionel Messi en 2026) bajo la continuidad táctica del entrenador campeón del mundo.
En 1990, el seleccionado debió sufrir para clasificar como mejor tercero; en 2026, firmó un inicio ideal con puntaje perfecto en la fase de grupos. El paralelismo emocional emergió durante las instancias de eliminación directa. Treinta y seis años atrás, la Albiceleste avanzó a pura angustia frente a Brasil y mediante las manos de Sergio Goycochea en los penales; en el certamen de Norteamérica, cada cruce decisivo ante Cabo Verde, Egipto, Suiza e Inglaterra se destrabó en el tramo final.
La máxima coincidencia futbolística se dio en semifinales. En 1990, la Selección completó su actuación más brillante ante el anfitrión Italia; en 2026, el equipo de Lionel Scaloni alcanzó su pico de rendimiento al superar a Inglaterra. La final, al igual que la de Roma frente a Alemania, repitió el desenlace más amargo mediante una derrota por la mínima diferencia, sin las polémicas arbitrales que rodearon al penal sancionado por Edgardo Codesal.
El cierre de ambas campañas dejó postales para los dos máximos referentes del fútbol argentino. Mientras que en 1990 Diego Maradona guardaba aún un capítulo final para la edición de 1994, el duelo ante la Furia Roja representó para Lionel Messi el epílogo de su trayectoria en las Copas del Mundo tras haber tocado el cielo en Qatar. El reconocimiento de la hinchada y de la prensa hacia el plantel fue inmediato.
