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48 grados, trabajos de madrugada y refugios para pájaros: así se vive en la ciudad más calurosa del mundo

Banda, una ciudad del norte de India, registró 48,2°C en mayo de 2026 y se posicionó como el lugar más caluroso del planeta en siete ocasiones durante el año, según datos del climatólogo Maximiliano Herrera.

Las temperaturas extremas dominan la vida diaria de Banda, una ciudad del norte de India que, de acuerdo con los datos del climatólogo de extremos mundiales Maximiliano Herrera difundidos por The Independent, se posicionó como el lugar más caluroso del planeta en siete ocasiones distintas durante este 2026.

Según reportes de la agencia Associated Press (AP), basados en el servicio meteorológico indio, la localidad registró 48,2°C en mayo, el pico térmico más extremo del año en la región. El avance del cambio climático y la quema ininterrumpida de combustibles fósiles intensifican una situación que compromete la salud y la supervivencia de sus habitantes.

El calor no solo rompe récords térmicos, también afecta la infraestructura más básica. Los residentes de la ciudad se enfrentan a semanas enteras con temperaturas superiores a los 45 grados, mientras el suministro eléctrico sufre interrupciones constantes que dificultan cualquier intento de encontrar alivio.

De acuerdo con datos del Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea (UE), junio de 2026 resultó el mes más caluroso jamás registrado en Europa occidental y el segundo a escala mundial, con una media 1,39°C por encima de los niveles preindustriales. Mientras tanto, ciudades como Banda reciben escasa atención mediática, pese a soportar condiciones más severas que muchas capitales europeas.

Jornadas de trabajo en mercados bajo el sol abrasador

Cuando la madrugada apenas inicia, el termómetro ya marca 30°C y Munni Devi junto a sus cuatro hijos empiezan su jornada en el mercado de verduras de Banda. La mujer, de 70 años, observa que el calor intensifica cada temporada y el último periodo resultó especialmente difícil para quienes dependen del trabajo físico. “Todo el mundo siente el calor, pero por nuestras circunstancias tenemos que soportarlo”, relató Devi a AP.

La rutina de los trabajadores consiste en descargar y trasladar productos como tomates y yacas desde camiones grandes hasta vehículos más pequeños destinados a abastecer los comercios locales. Las tareas se extienden desde las primeras horas de la mañana hasta el mediodía, con la esperanza de concluir antes de que la temperatura alcance sus máximos.

El suministro eléctrico irregular representa otro obstáculo para el bienestar. Devi explica que sus nietos reciben agua con una manguera para aliviar el calor, debido a que la vivienda puede permanecer horas sin luz. “Si no hay electricidad, ni siquiera funcionan los ventiladores del techo”, comenta.

Adaptaciones comunitarias y protección de la vida silvestre

El impacto del calor extremo afecta tanto a personas como a la fauna. Shobharam Kashyap, conservacionista de Banda, dedica su tiempo a construir casetas de madera para pájaros, siguiendo una tradición que busca resguardar a las aves locales.

Según la AP, más de 15.000 casetas se encuentran distribuidas por Kashyap y otros voluntarios en árboles y muros urbanos, ofreciendo refugio y agua a las aves durante los días más críticos.

“Nuestra cultura lleva mucho tiempo fomentando alimentar a las aves”, señala Kashyap en diálogo con la agencia, mientras muestra refugios pintados de verde, color preferido por varias especies. Coloca además recipientes de barro con agua dentro y fuera de su casa, garantizando acceso a líquidos para los animales.

Las temperaturas extremas obligan a parte de la población a permanecer en sus viviendas cuando el sol alcanza su punto máximo, aunque vendedores ambulantes y conductores de motocarro optan por continuar en la calle para obtener ingresos.

Saturación de hospitales y aumento de enfermedades vinculadas al calor

El calor extremo llena los hospitales de Banda, donde el personal sanitario atiende cada vez más pacientes con dolencias asociadas a las altas temperaturas. El doctor Abhishek Pranayami, jefe del hospital público local, describe a la Associated Press que cada verano el número de casos vinculados al calor aumenta sin pausa.

Entre los pacientes predominan quienes presentan deshidratación, diarrea, vómitos o dolor abdominal, síntomas que se agravan cuando la temperatura se mantiene elevada durante varios días consecutivos. Los pasillos y salas del hospital permanecen ocupados en las tardes y noches por personas que buscan alivio, mientras familiares abanican a los suyos con hojas de papel.

La combinación de calor extremo, fallas en el suministro eléctrico y presión sobre los servicios de salud complica la vida en Banda, donde la población desarrolla estrategias para sobrevivir a una de las olas de calor más severas registradas en su historia reciente.

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