El gobierno cubano convocó una concentración frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana para expresar respaldo al expresidente Raúl Castro, imputado por una corte en Miami por un caso de 1996.
LA HABANA.– El gobierno de Cuba organizó el viernes una movilización frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana para protestar contra la decisión de imputar al expresidente Raúl Castro. La concentración se realizó en el paseo marítimo de la capital y duró cerca de una hora, con la participación de miles de personas que ondearon banderas y corearon consignas como “¡Viva Raúl!” y “¡Patria o Muerte!”.
La imputación fue presentada por una corte en Miami por la muerte de cuatro estadounidenses en el derribo de dos avionetas de un grupo anticastrista en 1996, cuando Castro se desempeñaba como ministro de Defensa, cargo que ocupó durante cinco décadas.
El legislador cubano Gerardo Hernández, exespía del gobierno y considerado héroe nacional, transmitió un mensaje en el que Raúl Castro, ausente del acto, agradeció la solidaridad del pueblo cubano y de amigos de todo el mundo. “Mientras viva, permaneceré al frente de la Revolución, con un pie en el estribo”, citó Hernández.
Asistieron a la concentración el presidente Miguel Díaz-Canel, el primer ministro Manuel Marrero y varios miembros de la familia de Castro, entre ellos su hija Mariela Castro, su hijo Alejandro Castro y su nieto Raúl Rodríguez Castro. Conocido como “Raulito” o “El Cangrejo”, Rodríguez Castro suele ejercer como guardaespaldas de su abuelo y participó en reuniones recientes con el director de la CIA, John Ratcliffe.
“A él nadie lo va a secuestrar, ni a él ni a nadie. Estamos preparados para combatir al imperialismo”, declaró a periodistas Mariela Castro. “No tengo temor porque sé que no lo van a hacer”, agregó. La sexóloga de 63 años indicó que no había abordado el tema con su padre, pero señaló que “cuando he escuchado que le han mencionado algo, se sonríe como viejo guerrillero que sabe que está seguro, con el pie en el estribo y que nadie lo va a secuestrar”.
Respecto a la imputación, sostuvo que “no es posible ese proceso” porque “viola todo lo establecido a nivel legal en Estados Unidos”, aunque “ellos hacen todo lo que quieren y violan hasta la Constitución”. Afirmó que la “táctica que ellos utilizan” es “mentir, crear incertidumbre, generar miedos”.
Raúl Castro no ocupa ningún cargo oficial en el gobierno ni en el Partido Comunista, pero conserva un papel en las decisiones políticas de la isla y cuenta con la lealtad de las Fuerzas Armadas. Cuba sostiene que los cargos se basan en acusaciones “espurias” diseñadas para servir como pretexto para una invasión, en el marco de la presión de la administración del presidente Donald Trump mediante un bloqueo petrolero.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, cuestionó la imputación y la calificó de “acción política”. “Esto ocurrió hace 30 años, imagínense”, dijo en rueda de prensa. “¿Qué sentido tiene que en este momento acusen a una persona por algo que ocurrió hace 30 años?”. Sheinbaum agregó que “ha habido históricamente una visión injerencista de los Estados Unidos, no es de ahora” y aclaró que no busca “pelear” con Washington. México es uno de los últimos sostenes políticos de Cuba, sumida en una crisis con falta de combustible, electricidad, alimentos y otros productos básicos. El gobierno de Sheinbaum ha enviado al menos cinco cargamentos con ayuda humanitaria y gestiona la reanudación de envíos de petróleo.
