El presidente llamó en vivo a LN+ para defender a Manuel Adorni. Luis Majul analizó al día siguiente el peso de las palabras de un mandatario.
El miércoles por la noche, Javier Milei llamó en vivo a LN+ para interrumpir el pase entre Luis Majul y Esteban Trebucq, y cuestionó el informe que ambos periodistas estaban dando sobre el escándalo judicial que rodea a Manuel Adorni. El presidente salió a defender a su jefe de Gabinete con un estilo similar al que lo caracterizó antes de llegar al poder: a los gritos, con adjetivos encendidos y sin matices.
Milei sostuvo que está «perfectamente tranquilo» de que Adorni es una persona honesta y que lo que se construyó en su contra era una «carnicería mediática» alimentada con «números mal hechos con mala intención». Remató con un «ni en pedo se va» que encendió el debate sobre los modos presidenciales. Majul, en ese momento, optó por el silencio en pantalla.
Al día siguiente, el conductor se descargó en El Observador. El análisis que hizo no fue sobre el fondo del escándalo de Adorni sino sobre las formas: lo que está en juego cuando un presidente decide hablar como si todavía estuviera en un panel de televisión. Majul reconoció que Milei «fue un gran panelista de Intratables» y que también fue «un gran candidato a Presidente de la Nación», dos condiciones que en su momento le permitieron llegar adonde llegó. Pero trazó una línea clara entre esos roles y el que ocupa hoy.
«Como Presidente de la Nación, no puede ser igual a un panelista de Intratables, ni de ningún otro programa», afirmó con contundencia, aclarando que era su opinión personal y que cada uno podía pensar lo que quisiera al respecto. El periodista sumó además un argumento sobre el peso institucional de cada palabra.
«No es lo mismo que yo diga ‘ni en pedo’, que el presidente diga ‘ni en pedo'», planteó, señalando que la fuerza del discurso de un mandatario es estructuralmente distinta —y más pesada— que la de cualquier ciudadano o periodista. «Es desproporcionada la fuerza de la palabra de un mandatario contra la de un ciudadano», cerró.
