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domingo, 26 abril, 2026
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Tomás Balmaceda: “La IA va a encontrar su límite”

El filósofo e investigador del CONICET dialogó en el espacio cultural de Clarín-Ñ, en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, sobre los desafíos actuales de la inteligencia artificial, su impacto en la vida cotidiana y el rol de la filosofía en este debate.

Este sábado, en el espacio cultural de Clarín-Ñ dentro de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, el filósofo e investigador del CONICET Tomás Balmaceda presentó sus libros Volver a pensar y Saber o no saber, y reflexionó sobre los alcances y límites de la inteligencia artificial (IA) en la sociedad actual.

Ante un público que llegaba para disfrutar de la Noche de la Feria, Balmaceda explicó que la filosofía siempre se interesó por las distintas formas del conocimiento, y que el área tecnológica es reciente: “Hace ocho años empezamos a leer sobre Machine Learning, cuando el correo sugería corregir una palabra o Facebook identificaba rostros. Muchos debates filosóficos aparecen ahora empaquetados en preguntas sobre la IA”.

El investigador, también docente universitario, contó que suele pedir a sus estudiantes que enumeren las decisiones que toman a diario asistidos involuntariamente por algoritmos: desde el mapa para viajar hasta el clima para vestirse, qué leer, qué música escuchar o qué serie mirar. “Desde la filosofía podemos reflexionar sobre esas situaciones”, señaló.

Balmaceda describió la IA como una “tecnología transparente”, según el concepto del filósofo Andy Clark. “Yo uso lentes y a veces olvido que los tengo puestos. Pasa igual con la voz del GPS: hace años le decíamos ‘la gallega’ y ahora la naturalizamos. Con la IA ocurre lo mismo: nos olvidamos de que está presente”, dijo en diálogo con el editor general de revista Ñ, Héctor Pavón.

El filósofo advirtió que las personas se informan con lo que encuentran en sus celulares o aplicaciones, y que ese contenido lo elige el algoritmo. “En X, Instagram, TikTok o Facebook ya no se muestra lo que publican las personas que seguimos, sino algo ‘For you’, construido de manera opaca. El algoritmo propone contenidos para mantenernos conectados, pero la democracia implica un mundo en común; si cada uno tiene un mundo propio, ese mundo común cruje”, afirmó.

Balmaceda también destacó la importancia de desarrollar “prompts eficientes”, indicaciones precisas para que la IA realice tareas. “Saber explicar con detalle se parece mucho a la pregunta filosófica. Estamos pensando más en las preguntas que en las respuestas”, comentó.

Consultado sobre si la IA reemplazará a las personas, respondió: “No creo que la inteligencia artificial vaya a desaparecer, pero sí que va a encontrar su límite y su justo lugar”. En cuanto a la creatividad, señaló que “necesita de fuentes inesperadas, de la vida vivida”.

El año pasado, Balmaceda investigó los vínculos afectivos con las máquinas y reveló que el mayor uso que las personas le dan a la IA es como amigo o psicólogo, “aunque nadie lo confiese”. Alertó sobre la condescendencia exagerada de ChatGPT: “Que alguien te dé la razón todo el tiempo es riesgoso, especialmente para personas con fragilidades emocionales”. Concluyó: “Negar las posibilidades de la IA no tiene sentido, pero debemos encontrar su espacio”.

La segunda actividad del espacio cultural fue la presentación del libro Manuel Antín, escritor de imágenes, con la participación de la actriz Marcela López Rey y los autores Diego Sabanés y Mariángeles Fernández, moderados por el crítico Diego Maté. Se recordó al cineasta, que en los años 60 adaptó cuentos de Julio Cortázar en tres filmes con un abordaje novedoso del tiempo. López Rey destacó a Antín como “una persona educada, gentil, culta, que amaba el cine y la cultura”.

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