Guillermo Chalcoff, Pedro Grehan, Gabriela Waisman, Mario Santoro y Sergio Villanueva residían en Nueva York y fallecieron en los ataques a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001.
El atentado contra las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001 tuvo entre sus víctimas fatales a cinco argentinos: Guillermo Alejandro Chalcoff, Pedro Grehan, Gabriela Waisman, Mario Santoro y Sergio Villanueva. Todos residían en Nueva York y se encontraban en el World Trade Center o en sus inmediaciones al momento de los ataques.
Guillermo Chalcoff
Nacido en Buenos Aires, se mudó a Nueva York a mediados de la década de 1980 junto a su esposa. Se había recibido en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y su suegro, que tenía oficinas en Nueva York, le ofreció emigrar. Trabajaba como desarrollador de sistemas en la consultora Marsh & McLennan, en las Torres Gemelas. Tenía 41 años y dos hijos, Brian y Eric, de siete y nueve años. Su condición de ciudadano estadounidense dificultó su identificación y fue incluido en la nómina de víctimas argentinas años después del atentado.
Pedro Grehan
Oriundo de San Isidro, se despidió de sus padres y sus ocho hermanos en agosto de 2001 durante una visita a Buenos Aires. Había intentado instalarse en Nueva York en 1997 sin éxito y regresó años más tarde con su esposa y sus tres hijos, de entre 5 y 9 años. Trabajaba en la financiera Cantor Fitzgerald. Sus hijos habían comenzado las clases en un nuevo colegio el lunes 10 de septiembre. Seis de sus nueve hermanos viajaron a Nueva York para participar de la búsqueda; más de diez días después entendieron que no estaba vivo, aunque no pudieron afirmar que estaba muerto.
Gabriela Waisman
Nacida en Caballito, se encontraba de visita en el piso 106 de la Torre Norte, un nivel por encima de Grehan, lista para dar una presentación en nombre de Sybase, la empresa de software en la que trabajaba. Había estudiado psicología en el Queen’s College y vivía a 40 minutos en automóvil de su trabajo, ubicado a nueve cuadras de las Torres Gemelas. Mantuvo llamadas con su familia una vez que se desataron las explosiones y llegó a decir que le costaba respirar. Para las 9 de la mañana ya no se supo más de ella. Tenía 33 años y desde los seis vivía en Nueva York junto a su familia.
Mario Santoro
Nacido en Rosario, emigró a Estados Unidos junto a sus padres y su hermano cuando era muy chico. Para 2001, con 28 años, había formado pareja con una joven estadounidense, con quien tuvo una hija, Sofía, que en ese entonces tenía dos años. Era técnico en emergencias médicas del Presbyterian Hospital, uno de los más importantes de Nueva York. Estaba de franco cuando advirtió que una humareda negra anulaba la vista desde la ventana de su casa, ubicada a pocas cuadras del World Trade Center. «Me voy para allá, me van a necesitar», expresó al dirigirse hacia el lugar y nunca volvió a su casa. Se comunicó con un compañero de ambulancia y pidió que lo esperara en el ingreso a una de las torres.
Sergio Villanueva
Oriundo de Bahía Blanca, nació un 4 de julio y en 1970, a los dos años, sus padres decidieron mudarse a Nueva York. El barrio Queens fue el elegido por sus padres, Ángelo y Delia, para criar a sus tres hijos —Sergio, Steve y María Celia—, donde montaron un restaurante. En el mismo barrio conoció a quien sería su novia, Tanya. Después de siete años como oficial antidrogas, Sergio se unió al cuerpo de bomberos para tener tiempo de gestionar un negocio de regalos que inauguró junto a Tanya. Había finalizado su turno a las 8 de la mañana, unos 45 minutos antes de que un avión de American Airlines se estrellara contra la Torre Norte, pero ingresó en el edificio poco después de que el segundo avión impactara la Torre Sur. Por 28 días consecutivos, el tiempo máximo estipulado para la supervivencia entre escombros, Tanya llamó a una línea telefónica para las familias de los bomberos y recorrió la ciudad junto a su suegra y su cuñada.
Homenaje en Nueva York
A horas de cumplirse 25 años del atentado, la ciudad de Nueva York fue escenario de un show homenaje a las víctimas. Organizado por sobrevivientes y familiares, el montaje contó con la colaboración de un estudio de diseño y un arquitecto para recrear las Torres Gemelas con 2977 luces. La proyección se desarrolló en la noche del miércoles y contó con la participación de artistas, productores, familiares, supervivientes y personal de las fuerzas que trabajó en la zona del World Trade Center. El proyecto fue llamado «2977 luces sobre el puerto de Nueva York». «Ayudé a diseñar las 2977 luces para honrar a los inocentes y a nuestros 343 héroes del Departamento de Bomberos de Nueva York», manifestó el exbombero Tim Brown, según declaraciones recogidas por PR Newswire.
