El exembajador argentino Sabino Vaca Narvaja fue el único orador extranjero en la apertura del Simposio Académico Internacional sobre el Pensamiento de Xi Jinping, realizado en Shenzhen, donde propuso el concepto de “Momento Shenzhen”.
El exembajador argentino en China Sabino Vaca Narvaja participó este domingo en Shenzhen del Simposio Académico Internacional sobre el Pensamiento de Xi Jinping. Según informó la Agencia Noticias Argentinas, fue el único orador extranjero en la sesión inaugural del evento, que se desarrolló junto a autoridades chinas.
El encuentro fue organizado por la Base de Investigación Colaborativa de Xinhua del Centro de Estudios sobre el Pensamiento de Xi Jinping sobre la Cultura, la Universidad Normal del Sur de China y el Departamento de Publicidad del Comité Provincial de Guangdong del Partido Comunista de China.
Durante su exposición, Vaca Narvaja propuso el concepto de “Momento Shenzhen” para describir el paradigma tecnológico que, a su entender, representa esa ciudad. “Es precisamente aquí, en Shenzhen, donde podemos observar la dimensión material de un nuevo paradigma. Si el ‘momento Ford’ simbolizó la revolución de la producción en masa y el ‘momento Sputnik’ la carrera por alcanzar primero la frontera tecnológica, propongo hablar hoy de un ‘momento Shenzhen’: la capacidad de innovar, industrializar, escalar, integrar y abaratar simultáneamente tecnologías cada vez más complejas”, afirmó.
En ese sentido, sostuvo que “el ‘momento Shenzhen’ puede abrir una nueva etapa de convergencia y desarrollo compartido”. También señaló que “si esta revolución tecnológica se articula con una filosofía de cooperación, beneficio mutuo y desarrollo compartido, puede contribuir a una nueva convergencia histórica, en la que los avances de la inteligencia artificial, la robótica, las energías limpias y las nuevas tecnologías se conviertan en instrumentos para reducir, y no ampliar, las brechas entre países”.
Vaca Narvaja advirtió sobre los riesgos de un proceso de modernización sin eje en el desarrollo humano y la preservación de las identidades culturales. “La tecnología sin un propósito humano puede profundizar las desigualdades. El desarrollo sin raíces culturales puede producir alienación. La globalización sin respeto por la diversidad puede generar confrontación”, puntualizó. Y agregó: “La modernización requiere, por lo tanto, capacidades tecnológicas, pero también confianza cultural, responsabilidad ética y una concepción clara de la sociedad que queremos construir”.
El exdiplomático consideró que “la modernización no debería evaluarse únicamente por la cantidad de riqueza que produce, sino fundamentalmente por su capacidad para mejorar la vida de las personas. El crecimiento económico, la innovación tecnológica y el desarrollo institucional son instrumentos. El desarrollo humano es el objetivo”. Según Vaca Narvaja, esa visión humanista “ocupa un lugar central en la etapa liderada por Xi Jinping” y se proyecta hacia el XV Plan Quinquenal y los objetivos de modernización y revitalización de China hacia 2049.
Su participación, titulada “Subjetividad cultural y modernización china: construir la modernidad sin perder la identidad”, se desarrolló como orador principal en la sesión inaugural, inmediatamente después de las principales autoridades chinas. El panel de apertura fue moderado por el director general del Instituto Xinhua, Liu Gang, y contó con la participación del viceministro del Departamento de Publicidad del Comité Central del Partido Comunista de China, Hong Dayong; el editor jefe de la Agencia de Noticias Xinhua, Lyu Yansong; y el miembro del Comité Permanente del Comité Provincial de Guangdong y jefe del Departamento de Publicidad, Hu Jinjun. También participaron el secretario del Comité Normal de la Universidad Normal del Sur de China del PCCh, Wang Hengyin, y el director del Comité Académico de la Universidad Normal de Beijing, Han Zhen.
Para Vaca Narvaja, Shenzhen expresa un cambio de paradigma en el que la competencia tecnológica no pasa solo por quién logra una invención primero, sino por la capacidad de transformar la innovación en ecosistemas industriales completos y llevarla rápidamente a escala. “El Momento Shenzhen puede ser mucho más que un nuevo momento tecnológico chino: puede contribuir a una nueva convergencia histórica entre civilizaciones y entre el Norte y el Sur Global”, señaló.
El académico argentino vinculó ese proceso con los desafíos de América Latina y del Sur Global, y consideró que la experiencia china muestra que la modernización no necesariamente implica occidentalización. “El desafío para nuestros países no es ser simples receptores o consumidores de la nueva revolución tecnológica, sino participar activamente de ella, incorporar conocimiento y capacidades productivas y construir nuestros propios caminos de modernización”, sostuvo. Finalmente, planteó que una cooperación internacional basada en el beneficio mutuo puede permitir que la actual revolución tecnológica contribuya a una nueva etapa de convergencia y desarrollo compartido.
