Mientras los homicidios generales caían en Estados Unidos, los asesinatos vinculados a violencia doméstica se mantuvieron altos y, en varios estados, alcanzaron máximos históricos, según datos del gobierno federal y organizaciones especializadas.
El informe Relaciones domésticas y crímenes violentos, 2020-2024 (Domestic Relationships and Violent Crimes, 2020-2024), publicado por la Oficina Federal de Investigación (FBI) en febrero de 2026, señala que los delitos violentos entre personas con relación doméstica pasaron del 25,6% en 2020 al 27,5% en 2024, con una estabilización en 27% en 2022 y 2023.
La agresión agravada concentra el mayor porcentaje de casos con vínculos domésticos
El FBI define los delitos violentos de este estudio como asesinato y homicidio no negligente, violación, robo y agresión agravada. Dentro de esa categoría, la agresión agravada concentró el mayor porcentaje promedio de casos con vínculos domésticos —31%—, mientras que el robo registró la proporción más baja, con apenas 6,5%.
Entre 2020 y 2024 hubo 11.466 víctimas de homicidio en incidentes domésticos. En otros delitos violentos de esa categoría hubo 1.109.797 víctimas; 694.552 sufrieron 755.110 lesiones registradas. Se sospechó consumo de alcohol en el 12,5% de los incidentes domésticos y en el 6,6% de los no domésticos.
Casi un 75% de las víctimas de delitos violentos domésticos fueron mujeres
El 74,5% de las víctimas de delitos violentos domésticos fueron mujeres; en los incidentes no domésticos, el 58,3% fueron hombres. El agresor fue hombre en el 77,1% de los casos domésticos y en el 76,6% de los no domésticos.
La edad más frecuente de víctimas y agresores en casos domésticos fue 32 años para ambos, frente a 21 y 25 años en los no domésticos. El hogar concentró el 79,6% de incidentes domésticos y el 41,1% de los no domésticos. Las armas personales —manos, puños, pies— fueron las más usadas en ambos. Las armas de fuego aparecieron en el 13,7% de hechos domésticos y el 32,6% de los no domésticos.
En Chicago los asesinatos por violencia doméstica subieron un 15% mientras los homicidios totales caían a la mitad
A nivel local, la diferencia es clara. En Chicago, los homicidios bajaron de 805 en 2021 a 425 en 2025, pero los asesinatos por violencia doméstica subieron 15% entre 2024 y 2025. En Kansas City, Misuri, los homicidios bajaron desde 2023, pero 2025 fue el segundo peor año en violencia doméstica. Ohio tuvo en 2025 su récord de muertes por violencia doméstica, aunque los homicidios generales siguieron bajando, según The Guardian.
Para Anita Raj, directora ejecutiva del Newcomb Institute y profesora de salud pública de la Universidad Tulane, esos casos de alto perfil mediático son la punta del iceberg de un fenómeno mucho más extendido. “El peligro de ese enfoque es que son los casos más extremos de algo que es sumamente frecuente”, afirmó en declaraciones al mismo medio.
La Línea Nacional contra la Violencia Doméstica pasó de 637.000 llamadas en 2020 a un millón en 2025
La Línea Nacional contra la Violencia Doméstica (National Domestic Violence Hotline) pasó de recibir cerca de 637.000 llamadas en 2020 a atender un millón en 2025. Nikhita Ved, directora de programas de la organización, explicó en declaraciones a The Guardian que las dos necesidades más recurrentes son la vivienda y el apoyo legal, y que muchas de quienes llaman temen ser asesinadas por su pareja íntima o advierten señales graves en su entorno.
Ved sostuvo que los recursos para prevenir esas tragedias son conocidos, pero que el financiamiento disponible no se equipara a la escala del problema.
El gobierno federal recortó cientos de millones en subvenciones a programas de violencia doméstica
La preocupación por el financiamiento aumentó durante el segundo gobierno de Donald Trump, que al inicio quitó cientos de millones de dólares en subvenciones a organizaciones contra la violencia doméstica. Algunos fondos se restituyeron, pero la Red Nacional para Acabar con la Violencia Doméstica advierte que la propuesta presupuestaria para 2027 prevé una reducción de cerca de USD 30 millones en programas de vivienda transitoria y asistencia legal, según The Guardian.
Raj declaró que el presidente describió la violencia doméstica como “un problema criminal para abordar mediante deportaciones”. La experta afirmó que ese enfoque pasa por alto factores de riesgo previos al homicidio: acoso, conductas de control y amenazas contra la pareja o de autolesión. “Dejen de enfocarse en un perfil demográfico y enfóquense en un perfil conductual”, dijo. Destacó que esas conductas no se relacionan con el estatus migratorio.
Raj también se refirió a la necesidad de ampliar la educación sobre relaciones saludables y resolución de conflictos entre jóvenes, especialmente en hogares donde se presencia violencia, como una herramienta de prevención que el sistema aún no financia a la altura del problema.
