El neurólogo Conrado Estol afirmó en una entrevista con LA NACION que la educación temprana reduce el riesgo de demencia y detalló los siete pilares para una longevidad saludable.
El médico neurólogo Conrado Estol sostuvo en una entrevista exclusiva para LA NACION que la expectativa de vida se duplicó en el último siglo, pero la calidad de esos años adicionales aún es una asignatura pendiente. Durante la charla, señaló que es necesario abandonar la noción tradicional de la tercera edad, ya que la biología humana atraviesa una transición sin precedentes.
«La educación temprana reduce un porcentaje importante del riesgo de llegar a tener demencia», afirmó Estol, en referencia a publicaciones de la revista científica The Lancet que vinculan el desarrollo cognitivo inicial con una mejor salud cerebral futura.
Los siete pilares para una longevidad saludable
El especialista indicó que la clave para una longevidad plena reside en la adopción sistemática de siete hábitos: «Controlar el estrés, mantener tus vínculos sociales, dormir de forma correcta, cero cigarrillo, moderar el alcohol, nutrición sana y ejercicio».
Además, subrayó la importancia del propósito de vida y sostuvo que «mantener optimismo o una visión positiva» es crucial. Advirtió contra el estigma de la jubilación temprana y la pasividad, y señaló que la mayoría de los negocios exitosos son iniciados por personas mayores de 60 años: «No tenés que decir, tengo 75, a ver qué hago, me pongo a ver telenovelas toda la tarde. No. Tenés que mantenerte activo».
«¿Qué importa el número que corresponde a tu edad cronológica? Hay gente de 30 que podría decir que es vieja, como usando términos antiguos», agregó.
Respecto a la salud cognitiva de los pacientes mayores, recomendó la consulta temprana con profesionales ante cualquier duda o falla de memoria: «No solo hay que hacer los deberes con estos hábitos de vida sana que dije, sino que hay que tener un acompañamiento profesional. Solo es muy difícil».
Estol concluyó que la medicina de precisión permitirá un acompañamiento individualizado a lo largo de las décadas, y que el envejecimiento es un proceso continuo que se gestiona desde los 30 años. «Hasta los 30 envejecemos muy lentamente, y poco. La pendiente de la caída es mínima, después se va acentuando, pero es desde muy joven, no a los 75», afirmó.
