Renan Santos, empresario y activista político de 42 años, lanzó formalmente su candidatura presidencial en San Pablo. Sin experiencia en cargos electivos, combina propuestas de liberalismo económico y mano dura en seguridad, inspirándose en Javier Milei y Nayib Bukele.
Renan Santos, de 42 años, presidente del partido Missão, lanzó este sábado su candidatura a la presidencia de Brasil en un acto en la ciudad de San Pablo. Santos no ha ocupado ningún cargo de elección popular y basa su campaña en las redes sociales, donde quintuplicó su base de seguidores en el primer semestre, pasando de 537.000 a 2,8 millones.
Según encuestas, Santos cuenta con un 3% de intención de voto, empatado técnicamente con los exgobernadores Ronaldo Caiado y Romeu Zema. Entre los brasileños de 16 a 24 años, alcanza el 37,9% de intención de voto, superando a Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, según AtlasIntel. Lula registra un 40% y Flávio Bolsonaro un 32% en la primera vuelta.
Santos se define como una opción a la derecha de Flávio Bolsonaro y rechaza ser un ‘outsider’. Su discurso se dirige a quienes se oponen tanto al actual mandatario como al bolsonarismo. “A la derecha de Flávio Bolsonaro”, afirmó.
En lo económico, Santos propone recortes del gasto público y una reducción del tamaño del Estado, inspirado en el presidente argentino Javier Milei. En seguridad, plantea “decretar una guerra contra el crimen” siguiendo el modelo del presidente salvadoreño Nayib Bukele. Propone eliminar la presunción de inocencia para integrantes de organizaciones criminales, recuperar el control estatal sobre zonas dominadas por facciones y endurecer el tratamiento penal. “No tendrán audiencia de custodia, ni juez de garantías. ¡No tendrán absolutamente nada!”, declaró en redes sociales.
También propone convertir a Brasil en productor de imanes, baterías y semiconductores a partir de sus reservas de tierras raras, erradicar las favelas en 10 años mediante urbanización y regularización de predios, y reemplazar subsidios por “frentes de trabajo” remunerados, como pintar escuelas, junto con programas de calificación profesional.
“Soy Milei en la forma y Bukele en el contenido”, resumió en una entrevista a CNN Brasil.
Santos lideró hace diez años las protestas que derivaron en la destitución de la entonces presidenta Dilma Rousseff. Hoy concentra su estrategia en el ámbito virtual, con los jóvenes como base de apoyo. Su desafío es convencer al 30% del electorado que busca una alternativa a Lula y Flávio Bolsonaro.
