La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) informó que especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) realizaron la necropsia del tigre de Bengala Kenzo, cuyo deceso ocurrió durante su traslado tras ser capturado en Tepetlaoxtoc, Estado de México. Los resultados preliminares se entregarán la próxima semana.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) informó este 5 de julio que especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ya realizaron la necropsia del tigre Kenzo. Los resultados preliminares serán entregados a la Profepa la próxima semana, en el marco de la investigación para determinar la causa de muerte del ejemplar de Bengala durante su traslado, luego de cinco días de búsqueda tras su fuga en Tepetlaoxtoc, Estado de México.
El operativo de búsqueda se extendió durante cinco días en una zona cerril, con apoyo de drones térmicos y perros especializados. Kenzo era un tigre de Bengala, especie en peligro de extinción. La fuga fue confirmada el sábado 28 de junio por autoridades municipales.
La alcaldesa de Tepetlaoxtoc, Diana Lizbeth Morales Méndez, alertó a la población a través de redes sociales y señaló que el tigre se había escapado de un resguardo de animales operado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en la comunidad de San Bernardo Tlalmimilolpan. Un día después, el 29 de junio, la Semarnat difundió una nota informativa en la que sostuvo que el tigre “no escapó de alguna instalación operada por esta dependencia, sino por un Predio o Instalación que Maneja Vida Silvestre fuera de su hábitat natural (PIMVS) de nombre Animal Experience México”.
Mariana Boy Tamborrel, titular de la Profepa, explicó que una visita de inspección apuntó a una falla en el protocolo de apertura y cierre de puertas mientras se daba mantenimiento al encierro del animal. La Procuraduría clausuró el sitio por violaciones a los protocolos de resguardo y manejo de especies peligrosas.
La captura ocurrió cerca de las 07:00 horas del jueves 2 de julio. El deceso se produjo durante el traslado al santuario Reino Animal, en Teotihuacán. Según el relato de Boy, el tigre estaba bajo estrés extremo y reaccionó de forma agresiva cuando detectó a la brigada. Un elemento de seguridad disparó al suelo para intentar repeler al animal. Luego, los veterinarios lanzaron un primer dardo de sedación. Boy explicó que esos dardos tardan entre tres y cinco minutos en hacer efecto. En ese lapso, el felino se habría abalanzado contra el veterinario y un elemento de seguridad le disparó; después le aplicaron otros dos venablos sedantes. El tigre fue colocado vivo y sedado en una camilla para el traslado, pero antes de llegar al refugio perdió los signos vitales.
La causa de la muerte sigue sin confirmarse. Entre las posibilidades mencionadas están la herida de bala, una eventual reacción a la sedación u otra causa que solo podrá establecer el dictamen técnico.
También hubo diferencias entre autoridades sobre el estado físico del animal tras la captura. Diana Morales declaró que el felino había sido asegurado vivo, sedado y sin lesiones que comprometieran su vida. Esa afirmación contrasta con la reconstrucción de la Profepa sobre la contención y con el hecho confirmado del fallecimiento durante el traslado.
