Un estudio publicado en la revista académica Youth & Society reveló que el 25% de los adolescentes de entre 11 y 17 años realizó al menos un desafío viral en redes sociales en los últimos 12 meses.
Un nuevo estudio cuantificó la participación de adolescentes argentinos en retos virales. La investigación, publicada en la revista académica Youth & Society, analizó a 848 menores de entre 11 y 17 años en cuatro escuelas del país.
Los datos mostraron que el 14% de los encuestados realizó uno o dos retos virales en los últimos 12 meses, el 5% participó en tres o cuatro y el 6% aseguró haber completado cinco o más. En conjunto, el 25% (uno de cada cuatro) de los adolescentes participó en al menos un desafío difundido en redes.
El doctor en Psicología Santiago Resett, investigador independiente del CONICET-Universidad Austral y docente de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), lideró la investigación. “No todos los retos virales son negativos o peligrosos. Sin embargo, algunos pueden afectar nocivamente la salud física y mental de los chicos”, declaró.
El estudio identificó cuatro categorías de retos virales: sociales (interactivos e inofensivos), solidarios (concientización o ayuda), impropios o de mal gusto (no peligrosos pero irrespetuosos) y peligrosos o de riesgo (ponen en peligro la vida o integridad física/psicológica).
Resett explicó que la motivación más frecuente para participar fue “pertenecer al grupo y no quedar afuera”. El 8% indicó que lo hacía bastante o muchas veces por ese motivo, mientras que casi un 20% lo hacía algunas veces. El 11% dijo que le gusta que otros los imiten.
“Esta razón es muy común en los adolescentes ya que están muy pendientes de ser aceptados y no quedar afuera del grupo. Esto los lleva, en ocasiones, a no reflexionar y hacer conductas riesgosas”, señaló Resett.
El investigador advirtió que “hoy en día para los retos virales u otras conductas asociadas con las redes sociales esto se magnifica por la viralización de los contenidos, una audiencia masiva, el aparente anonimato, la necesidad de obtener likes y que el uso compulsivo de redes sociales vuelve a los sujetos más insensibles o desinhibidos”.
Respecto al perfil de riesgo, Resett afirmó: “Quienes hacen muchos retos virales también presentan mayores niveles de adicción a internet, Instagram, apuestas online y pornografía digital, entre otras”.
El estudio también mencionó señales de alerta para familias: necesidad creciente de tiempo conectado, irritabilidad sin acceso, pérdida de interés en otras actividades, continuidad pese a dificultades y ocultamiento del tiempo de conexión.
Resett recomendó no entregar celular propio antes de los 11 años, acceso a internet antes de los 13 y redes sociales antes de los 16. Propuso trabajar “desde la reflexión y enseñar a pensar en las consecuencias de las acciones” y sugirió la regla de los 10 segundos antes de publicar.
