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lunes, 22 junio, 2026
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Qué sucede en el cuerpo al dejar de fumar y cómo manejar la adicción a la nicotina

El abandono del cigarrillo desencadena una serie de cambios fisiológicos que comienzan minutos después del último consumo. Expertos detallan el proceso de recuperación y ofrecen estrategias para superar la dependencia.

Fumar tabaco es un hábito que implica la exposición a más de 7.000 sustancias químicas, entre ellas compuestos tóxicos y carcinógenos, según información de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El tabaquismo provoca más de ocho millones de muertes por año, de las cuales más de siete millones corresponden a consumidores directos y el resto a personas expuestas al humo ajeno.

La nicotina, principal componente adictivo, genera dependencia física y psicológica al activar el sistema de recompensa del cerebro. Abandonar el hábito suele requerir múltiples intentos debido a la combinación de esta dependencia y los rituales cotidianos asociados al consumo.

Cambios inmediatos y a corto plazo

Según la Cleveland Clinic, al dejar de fumar la presión arterial y la frecuencia cardíaca bajan en cuestión de minutos, y mejora la oxigenación. A las ocho horas, el monóxido de carbono en sangre disminuye hacia niveles normales y el oxígeno aumenta. A las 24 horas, la nicotina en sangre cae a un nivel despreciable y baja la probabilidad de sufrir un infarto.

Pasados los primeros dos días, las terminaciones nerviosas comienzan a recuperarse y pueden mejorar el gusto y el olfato, indica la American Lung Association. A las 72 horas, los bronquios se relajan y se abren más, facilitando la respiración.

Recuperación a mediano y largo plazo

Entre uno y tres meses, mejora la circulación y el ejercicio puede resultar más fácil. Hacia las dos semanas, la función pulmonar puede aumentar hasta un 30%, según la Asociación Estadounidense del Pulmón. Entre uno y nueve meses, suele haber menos tos, congestión nasal y falta de aire, junto con la recuperación de los cilios pulmonares.

Después de un año sin fumar, el riesgo de enfermedad cardíaca se reduce a la mitad frente al de una persona que sigue fumando, de acuerdo con la Cleveland Clinic. Entre 20 y 30 años después de abandonar el tabaco, el riesgo cardiovascular desciende hasta el de una persona que nunca fumó.

Farhad Islami, director científico sénior de la Sociedad Americana del Cáncer, indicó que “después de 10 años, el riesgo de muerte por cáncer de pulmón es la mitad del riesgo que corren los fumadores actuales”. Según un estudio de 2023 del que fue coautor, entre 20 y 29 años después de dejar de fumar el riesgo de morir por cáncer baja alrededor de un 90%.

Estrategias para dejar de fumar

La investigadora Luba Yammine, de UTHealth Houston, afirmó que “la nicotina es la sustancia más adictiva que existe”. La abstinencia puede generar antojos, hambre e irritabilidad, aunque Mayo Clinic señala que las ansias suelen bajar en pocos minutos y se vuelven más llevaderas tras las primeras semanas.

Entre las herramientas más habituales se encuentran parches, chicles de nicotina y medicamentos. Mayo Clinic también recomienda actividad física, técnicas para identificar desencadenantes, apoyo social, asesoramiento y un plan para prevenir recaídas.

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