La Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) advirtió al delegado del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el país, Max Alier, sobre los riesgos que la combinación de apertura comercial y recesión genera para el sector privado.
La Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) mantuvo una reunión con el delegado del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el país, Max Alier, en la que los empresarios plantearon sus inquietudes sobre la hoja de ruta económica del Gobierno. El encuentro fue presidido por el titular de la entidad, Natalio Mario Grinman, y tuvo como objetivo formal la presentación de los lineamientos del último informe sobre el programa con Argentina del organismo.
Los miembros del Consejo Directivo de la CAC señalaron que la apertura comercial, ejecutada en un ciclo recesivo y sin alivio en la carga tributaria, podría generar un riesgo sistémico para el mercado interno. Según indicaron fuentes de la entidad, las empresas que no logren acortar su brecha de productividad enfrentan dificultades para sobrevivir.
En el Staff Report del FMI, el organismo reconoce explícitamente los riesgos asociados a la apertura. El documento subraya que “serán necesarios mayores esfuerzos para mitigar los costos de dislocación asegurando que las ganancias del sector primario en auge se traduzcan en beneficios de base amplia a través de sectores y provincias”.
En materia tributaria, la CAC consideró “inapropiada”, bajo las actuales circunstancias recesivas, la propuesta del FMI de sostener la consolidación fiscal mediante la ampliación de la base de contribuyentes del Impuesto a las Ganancias y un incremento del Monotributo. Según las fuentes, sumar presión fiscal sobre la clase media asalariada podría reducir los niveles de consumo.
Los empresarios también advirtieron que un encarecimiento significativo del Monotributo o el traspaso forzado de sujetos al Régimen General podría generar un efecto contrario al esperado, empujando a miles de pequeños contribuyentes hacia la informalidad.
En cuanto a los impuestos provinciales, la CAC expresó su preocupación por la elevada informalidad y la carga impositiva que recae sobre las empresas formalizadas. El reclamo empresarial apuntó a los impuestos en cascada como Ingresos Brutos, Sellos y tasas municipales, que consideran “la mayor preocupación actual para el sector empresario”. El FMI coincide en que las provincias y municipios dependen de estos tributos distorsivos, que aumentan el costo de hacer negocios.
La entidad sostuvo que cualquier reforma tributaria integral debe incluir a las jurisdicciones locales como sujetos activos del ajuste, exigiendo a gobernadores e intendentes reducir el gasto público y bajar la presión de los tributos que afectan la rentabilidad empresaria.
