14.7 C
Buenos Aires
domingo, 7 junio, 2026
InicioSociedadEl arte de decir que no: cuando poner límites es un acto...

El arte de decir que no: cuando poner límites es un acto de autocuidado

Detrás de la aceptación constante se esconde desgaste, miedo y una identidad que se diluye. Aprender a negarse en entornos familiares, sociales y laborales puede transformar vínculos y la relación con uno mismo.

“Tu tiempo es limitado, así que no lo desperdicies viviendo la vida de alguien más”. La frase de Steve Jobs resuena como una advertencia y una invitación. En la vida cotidiana, esa claridad suele desdibujarse. Un mensaje del trabajo fuera de horario, una reunión extra que se acepta, una invitación que genera fastidio pero igual encuentra respuesta afirmativa. En esos gestos se juega algo más profundo que la cortesía.

El dilema aparece temprano y se instala en la adultez. “Decir sí de manera constante suele estar asociado a la necesidad de aprobación y al temor al rechazo”, afirmó Naoki Yoshinaga, psicólogo clínico de la Universidad de Tokio.

Esa dificultad tiene una raíz biológica. Estudios de neurociencia del rechazo social publicados por ScienceInsights muestran que el cerebro lo procesa de manera similar al dolor físico. “Por eso decir no duele”, declaró Stephen Porges, neurocientífico de la Universidad de Indiana.

“Decir ‘sí’ cuando queremos decir ‘no’ suele estar vinculado a evitar conflicto, rechazo o culpa”, indicó Silvia Álava Sordo, psicóloga.

Un estudio de la Universidad de Iowa liderado por Antentor Hinton Jr. analizó el impacto del sobrecompromiso. Los resultados muestran que quienes aceptan sistemáticamente más tareas “presentan mayores niveles de agotamiento y menor productividad”, sostuvo Hinton.

“Cuando este patrón se cronifica, aparece el problema”, advirtió Álava Sordo. “Cuando dejo de tener en cuenta qué es lo que realmente quiero y, por evitar una emoción desagradable, estoy aceptando cosas que realmente no quisiera”.

Pregunta incómoda: ¿cuánto vale lo que uno quiere frente a lo que esperan los demás? Un trabajo de NeuroLaunch describe que las personas con baja autoestima tienden a interpretar cada límite como una amenaza a su identidad. “La autoestima frágil convierte cada ‘no’ en una amenaza a la identidad”, explicó Scott Cooper, psicólogo de la Universidad de California.

Mariela Alter, 48 años, docente, separada, declaró: “Durante años acepté cubrir horas extras, cambiar turnos, estar disponible para todos. Sentía que si no lo hacía, iba a quedar mal. Un día me di cuenta de que nadie registraba ese esfuerzo y que yo estaba completamente agotada”.

Yoshinaga propone entender la asertividad como un fenómeno integral. “No es solo hablar con contundencia, es también abrazar la compasión y aceptar la vida”. Scott Cooper subrayó: “Decir ‘no’ es una forma de agencia personal que sostiene la identidad y la salud emocional”.

Investigaciones lideradas por Denise Martinez, de la Universidad de Iowa, subrayan que la falta de límites sostenida afecta la salud emocional. “El no oportuno es un acto de libertad que protege la salud mental”, afirmó.

“Un primer paso concreto viene de la mano de introducir una pausa”, sumó Álava Sordo. “Para tomar una decisión consciente necesitamos activar la corteza prefrontal, y eso tarda unos segundos”.

Un estudio liderado por Tobias Hagberg, psicólogo clínico de la Universidad de Uppsala, analizó un programa de terapia cognitivo-conductual enfocado en asertividad. “La asertividad es un antídoto contra la ansiedad social y un camino hacia el bienestar”, desarrolló Hagberg.

Germán Ríos, 52 años, arquitecto, casado, relató: “Siempre aceptaba nuevos proyectos porque sentía que era la única manera de crecer. Terminé agotado, sin tiempo para mi familia. Empecé a elegir mejor y, al principio, me resultó incómodo. Después entendí que trabajar menos, pero mejor, también era una forma de cuidarme”.

“Cuando empezamos a respetar nuestros propios tiempos y deseos, lo que aparece es una mayor coherencia interna”, afirmó Álava Sordo.

Carolina Méndez, 41 años, abogada, en pareja, recordó: “Durante mucho tiempo organizaba mi vida en función de los demás. Cuando empecé a priorizar mis tiempos, algunas personas se sorprendieron. Con el paso de las semanas, mis relaciones se volvieron más sinceras”.

Porges aportó: “Cuando una persona logra sentirse segura para expresar sus límites, el sistema nervioso reduce los niveles de alerta”.

10 consejos para aprender a poner límites

  1. Hacer una pausa antes de responder permite salir del automatismo y elegir con mayor conciencia.
  2. Empezar por situaciones pequeñas ayuda a entrenar límites sin presión excesiva.
  3. Expresar lo que se quiere con claridad evita malentendidos y reduce tensiones.
  4. Evitar explicaciones excesivas para sostener una decisión sin debilitar el mensaje.
  5. Reconocer emociones antes de responder ayuda a distinguir entre deseo y miedo.
  6. Priorizarse mejora los vínculos y evita el desgaste.
  7. Diferenciar firmeza de agresividad permite sostener límites sin dañar el vínculo.
  8. Detectar señales físicas como tensión o incomodidad ayuda a anticipar rechazo.
  9. Aceptar la incomodidad evita retroceder ante el primer malestar.
  10. Revisar creencias sobre agradar permite soltar la dependencia de aprobación externa.
Más noticias
Noticias Relacionadas