Cada año, más de 1.600 salvadoreños fallecen por enfermedades vinculadas al tabaco, según el Fondo Solidario para la Salud. La ley prohíbe fumar en espacios cerrados desde 2011, pero el cumplimiento es limitado.
La epidemia de tabaquismo continúa siendo una de las principales amenazas para la salud a nivel mundial. Se estima que anualmente causa aproximadamente ocho millones de muertes en el mundo, de las cuales 1,2 millones corresponden a fumadores pasivos, según la Organización Mundial de la Salud.
En El Salvador, el Fondo Solidario para la Salud (FOSALUD) reportó que, con datos actualizados hasta 2022, se registran más de 1.600 muertes anuales por complicaciones relacionadas con el consumo directo o la exposición al humo de tabaco.
Cada cigarrillo contiene alrededor de 600 ingredientes que, al quemarse, generan más de 7.000 sustancias químicas. Estudios indican que al menos 60 de esas sustancias son cancerígenas o tóxicas para el organismo.
Desde 2011, el artículo 6 de la Ley para el Control del Tabaco prohíbe fumar en espacios públicos y privados cerrados. Posteriormente, el país ratificó el Convenio Marco de la OMS para el control del tabaco. No obstante, en la práctica, el cumplimiento de la normativa enfrenta dificultades, según fuentes oficiales.
La exposición al humo ajeno incrementa hasta un 30% la probabilidad de desarrollar cáncer, y el consumo de cigarrillos puede provocar enfermedades cardiovasculares, cáncer de tráquea, lengua y pulmón, así como daños renales y hepáticos.
Semanalmente, alrededor de 31 fumadores pierden la vida por enfermedades relacionadas con el tabaco. Esto genera pérdidas económicas estimadas en 263,6 millones de dólares anuales. De ese total, 115,6 millones corresponden a gastos de salud y 148 millones a pérdidas de productividad por mortalidad prematura, ausentismo, presentismo y pausas laborales atribuibles al consumo de tabaco. El Estado recupera solo 28 millones de dólares a través de impuestos al tabaco, según datos del Ministerio de Hacienda actualizados hasta 2025.
En el marco del Día Mundial sin Tabaco, celebrado cada 31 de mayo, las autoridades han intensificado campañas para concientizar sobre los riesgos del tabaquismo.
Adolescentes salvadoreños consumen tabaco desde los 13 años
La Cuarta Encuesta Mundial sobre Tabaco en Jóvenes (EMTJ), realizada por FOSALUD en colaboración con la OPS Washington, reveló que el 4,7% de los jóvenes de 13 a 15 años ha consumido algún producto de tabaco alguna vez en la vida, lo que equivale a más de 10.000 adolescentes. La prevalencia actual de consumo en el tercer ciclo de educación básica (13 a 15 años) es del 0,9% en los últimos 30 días.
En comparación con años anteriores, la prevalencia de consumo en 2021 se redujo aproximadamente 18 puntos porcentuales respecto a 2003 (cuando era del 19%), y unos 12 puntos porcentuales respecto a 2015 (cuando era del 13,1%). Esta disminución superó el objetivo de la EMTJ 2015, que buscaba reducir más del 30% la prevalencia en este grupo etario, contribuyendo a la meta 3.a de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Una colilla puede contaminar hasta 50 litros de agua
Según organismos internacionales y ambientalistas, una sola colilla de cigarrillo puede contaminar hasta 50 litros de agua al ser desechada. Las colillas contienen acetato de celulosa, una forma de plástico, que tarda en descomponerse y libera sustancias como nicotina, arsénico y plomo. Según el informe de Ocean Conservancy, desde la década de 1980 se han recolectado cerca de 60 millones de colillas en limpiezas oceánicas, superando a cualquier otro tipo de residuo.
