El Gobierno publicó en el Boletín Oficial los nombres de los dos grupos que disputarán el contrato de dragado y balizamiento de la vía navegable, por donde circula más del 80% del comercio exterior argentino.
El Gobierno nacional publicó en el Boletín Oficial los dos consorcios que participarán en la licitación para la concesión de la hidrovía del río Paraná. Se trata de un contrato de dragado y balizamiento que, según estimaciones oficiales, representa un valor de alrededor de 550 millones de dólares anuales. Fuentes privadas ubican el monto en más de 1.100 millones de dólares, de acuerdo a proyecciones de precios y comercio exterior.
El consorcio conformado por la empresa belga Jan de Nul y la argentina Servimagnus, del grupo Román, competirá con otro integrado por la también belga DEME junto a las firmas estadounidenses Great Lakes, Clear Street y KKR. La concesión tendría una duración de 25 años.
La primera licitación fue anulada en febrero de 2024, horas antes de la apertura de sobres. En esa oportunidad, la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) señaló que algunos requisitos de los pliegos solo podían ser cumplidos por Jan de Nul. El dictamen de la PIA fue uno de los factores que llevaron a la nulidad del proceso.
El sistema de navegación troncal del río Paraná conecta las regiones productoras de la Cuenca del Plata con los mercados internacionales. Por sus canales fluye más del 80% del comercio exterior de Argentina y Paraguay, además de una parte significativa del comercio de Uruguay y Bolivia, y el mineral de hierro que se exporta desde Mato Grosso do Sul, Brasil, según un documento de trabajo publicado por la Universidad del CEMA (Ucema).
Empresas europeas, operadores locales, terminales portuarias, estudios jurídicos, gobernadores, exportadores y actores vinculados a la obra pública han seguido de cerca el proceso. Estados Unidos y China también han manifestado interés en la licitación, cada uno con sus propias preocupaciones.
En febrero de 2025, el titular de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, Iñaki Miguel Arreseygor, afirmó ante el Congreso que “hubo estudios de abogados, medios de comunicación y políticos que orquestaron la caída del proceso” que culminó con la nulidad. Mencionó al exministro Guillermo Dietrich, al expresidente Mauricio Macri y al diario LA NACION como actores que, según su declaración, operaron en contra del procedimiento.
Desde el inicio del proceso, el Gobierno incluyó una cláusula que impide la participación de empresas con un accionista soberano. Esto excluye a compañías chinas y a YPF. China es el principal comprador de los productos que se exportan a través de la hidrovía.
Estados Unidos también expresó sus preocupaciones. El representante republicano por Florida, Brian Mast, declaró al sitio The Floridian: “Los Estados Unidos acaban de asistirlos con 20.000 millones de dólares, y que no se permita a empresas norteamericanas trabajar en sus puertos, sus vías navegables, el dragado o cualquier otra actividad es inaceptable para nosotros”.
Empresas holandesas como Boskalis y Van Oord, con ingresos anuales de 4.500 millones y 2.590 millones de euros respectivamente, decidieron no participar en la licitación. En el sector se menciona que la cláusula sobre experiencia previa en explotaciones similares, que otorga 35 puntos sobre 100, favorece a Jan de Nul, que es la única empresa que cumple con ese requisito a nivel mundial.
