La desaceleración de la actividad económica en Argentina impacta en los ingresos fiscales, lo que obliga al Gobierno a ajustar el gasto para cumplir con la meta de superávit primario acordada con el FMI.
El Gobierno necesita que la actividad económica muestre mayores señales de crecimiento, no solo para impulsar otras variables económicas, sino también para cumplir con la meta fiscal pactada con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Aunque el superávit primario se mantiene en terreno positivo, la desaceleración del PBI en 2026 provocará una menor recaudación, una tendencia que ya se observó en los últimos meses.
En 2025, el Sector Público Nacional registró un resultado primario positivo del 1,4% del PBI. Esa dinámica es la que el equipo económico busca sostener para 2026. Tras la última revisión, el FMI solicitó que la diferencia entre ingresos y gastos vuelva a ser del 1,4%. Esto implica que, para cumplir con la meta fiscal con menores ingresos, se deberá realizar un ajuste mayor al previsto. El propio Fondo flexibilizó su objetivo inicial del 2,2% de superávit para este año al 1,4% actual, mientras que en el Presupuesto, el ministro de Economía, Luis Caputo, estimó un sobrante de solo el 1,2%.
El resultado de las cuentas del año pasado estuvo acompañado de un crecimiento de la actividad del 4,4%. Sin embargo, la dinámica económica para este año es diferente: el mercado espera un crecimiento del 3,3%, según el REM del Banco Central, e incluso algunas consultoras, como LCG, estiman que se ubicará por debajo del 3% promedio anual. Estas cifras quedan lejos de las aspiraciones oficiales de una expansión del 5%, según lo estipulado en la ley de leyes.
Ese menor crecimiento se traduce en menos ingresos para el Estado. La relación entre actividad y recaudación varía según el sector y el tributo: no es lo mismo una baja en el consumo que en las exportaciones o en la rentabilidad empresarial. “La recaudación suele moverse en línea o incluso un poco más que la actividad. Como regla general, por cada 1% que cae el PBI, la recaudación puede caer entre 1% y 1,2% en términos reales. Llevado a magnitudes fiscales, como la recaudación ronda el 20% del producto, eso implica que cada punto de actividad que se pierde equivale a aproximadamente 0,2%-0,25% del PBI menos de ingresos, hoy equivale aproximadamente a entre $1,5 y $2,5 billones menos de recaudación”, explicó a PERFIL Leo Anzalone, economista y director del Centro de Estudios Políticos y Económicos (Cepec).
En un escenario donde se necesita mantener el mismo nivel de superávit primario, pero con un menor crecimiento (3,3% frente al 4,4% de 2025), se requiere un mayor ajuste por el lado del gasto. La incógnita es qué partidas pueden soportar la motosierra.
El último dato del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) refleja el freno de la economía: en dos meses acumula una caída del 2,3%. Por su parte, con el dato de marzo, la recaudación tributaria lleva ocho meses consecutivos de caída en términos reales. “Los impuestos vinculados a la actividad económica –IVA y Cheque, principalmente– retroceden un 3% en el primer trimestre, reflejando una economía que no termina de despegar. Los tributos asociados al empleo caen 4%, producto de una masa salarial que se contrae tanto por la baja del salario formal como por la destrucción de puestos de trabajo registrada desde mediados de 2025. A esto se suma el desplome de los ingresos por comercio exterior: los derechos de exportación permanecen en niveles muy bajos tras el adelantamiento extraordinario de liquidaciones del año pasado, sumado a la baja de retenciones en el margen, mientras que los de importación acompañan explicados por una desaceleración de las cantidades importadas”, señalaron los economistas de Empiria Consultores, Lucas Tettamanti y Bautista Santamarina, en una columna publicada en PERFIL.
Entre enero y marzo, el superávit primario fue de aproximadamente 0,5% del PBI. Respecto al FMI, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) indicó: “En el primer trimestre ya se superó la meta indicativa de marzo en $0,14 billones. De mantenerse la dinámica actual, se proyecta un incumplimiento de $1,59 billones respecto al objetivo de junio. Es necesario acumular aproximadamente $1,34 billones mensuales en los próximos tres meses para cumplirla”.
Hacia adelante, y según los datos de los primeros tres meses, la recaudación de IVA debería crecer 3,4% real en los siguientes nueve meses y la de Ganancias un 1,07% para lograr una recaudación anual igual a la de 2025, de acuerdo con estimaciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf).
