La vicepresidenta Victoria Villarruel firmó un decreto que beneficia a empleados de categorías bajas, mientras desde el Gobierno cuestionan la medida. La discusión se enmarca en un contexto de ajustes y diferencias internas.
La vicepresidenta y presidenta del Senado, Victoria Villarruel, firmó un decreto para otorgar un adicional salarial a aproximadamente 2.500 empleados de la Cámara alta. La medida, según informaron desde el Congreso, está focalizada en las categorías más bajas del escalafón, con el objetivo de compensar un «achatamiento histórico» de los sueldos producto de adicionales anteriores.
Los montos del incremento son diferenciados: para los empleados de mayor jerarquía el aumento ronda los $900.000, mientras que para la categoría más baja el monto es de aproximadamente $34.000. Desde el Senado explicaron que varios de estos trabajadores habían amenazado con renunciar al considerar que sus salarios no se correspondían con sus tareas.
La noticia generó reacciones en el oficialismo. La legisladora oficialista Lemoine calificó la medida de «populismo» en sus redes sociales. Por otro lado, allegados a Villarruel recordaron que su gestión redujo el gasto del Senado en $21.000 millones y achicó la planta de personal.
En paralelo, desde el entorno de Villarruel señalaron que en la Cámara de Diputados, que responde al secretario general de la Presidencia, Martín Menem, se acordaron aumentos para directores, subdirectores y jefes de departamento. Desde el equipo de Menem explicaron que esos cargos llevaban dos años con los sueldos congelados.
El episodio se conoció en la misma semana en que el presidente Javier Milei reiteró su mensaje de ajuste del gasto público, lo que puso en evidencia diferencias internas respecto a la política salarial dentro del Estado.
