Tras once días de movilizaciones y cortes de ruta, el sector del transporte de granos logró acuerdos parciales en algunas regiones, pero el conflicto por la actualización tarifaria persiste en puntos clave del país.
Tras once días de protestas, el conflicto con los transportistas de granos continúa sin un acuerdo pleno por la actualización de tarifas. El reclamo, impulsado por el aumento del combustible, derivó en cortes de rutas y tensiones en zonas clave de la logística agrícola.
En las negociaciones, los acopiadores de granos propusieron inicialmente un 10% de aumento, mientras que los transportistas reclamaban al menos un 15%. A lo largo de estos días, se alcanzó un entendimiento parcial del 14% con una cámara en la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, la falta de consenso mantiene activas las manifestaciones en puntos estratégicos como Bahía Blanca y Necochea. En paralelo, en Córdoba también se replica el conflicto con acuerdos fragmentados a nivel local.
Desde el sector empresario afirmaron que la tarifa nacional que oficializó la Confederación Argentina del Transporte Automotor de Cargas (Catac) es orientativa, con el 14%, mientras que los transportistas advirtieron que no cubre los costos. La negociación tuvo su punto central en La Plata a través de la Mesa de Trabajo del Transporte de Cargas. Allí, la Federación de Acopiadores de Granos puso sobre la mesa una propuesta inicial de aumento del 10% y planteó volver a reunirse después para revisar la evolución del precio del petróleo.
No obstante, hubo organizaciones de transportistas que argumentaron en esa mesa que necesitaban un 25% para volver a trabajar, mientras que los autoconvocados en las rutas se mantenían con un pedido por arriba del 30% y hasta un 40% en algunos casos. Según datos oficiales, la actualización técnica rondaba el 14,2%. Pese a que la tarifa de la Catac fue avalada por otras dos cámaras, el número no logró apagar todos los focos de las protestas.
El problema es que el acuerdo no fue unánime y dejó afuera a sectores que sostienen las protestas. Daniel Asseff, asesor de la Federación de Acopiadores, confirmó que los focos más conflictivos siguen en el sur bonaerense: «Todavía sigue muy trabado Bahía Blanca y Necochea». Rechazó versiones sobre un posible cierre en valores más altos.
Desde la Federación de Transportistas Argentinos (Fetra), Valeria Pardo sostuvo que existen «acuerdos parciales» y que muchos de sus asociados trabajan con la tarifa nacional definida por la entidad, sin mayores conflictos en esas zonas. Sin embargo, reconoció que en provincias como Buenos Aires y Córdoba la falta de consenso derivó en negociaciones fragmentadas: «Se están haciendo arreglos locales. No hay un acuerdo consensuado a nivel nacional».
Esa atomización se replica en el territorio. Hay localidades donde se cerraron acuerdos —como Villegas, Rufino o Huinca Renancó— y otras donde la protesta continúa. En Córdoba, por ejemplo, no hubo acuerdo a nivel provincial, por tanto persisten focos activos en ciudades como Río Cuarto, Vicuña Mackenna e Inriville. En la provincia de Buenos Aires, en tanto, el entendimiento del 14% quedó condicionado por la disidencia de varias cámaras, lo que mantiene bloqueos en corredores clave.
Según describió el transportista autoconvocado Walter Leguizamón, «desde América hasta Bahía Blanca está todo cortado», con epicentros también en Trenque Lauquen. Este viernes estaba prevista una reunión en Quequén para destrabar el conflicto en esa zona. «Habían quedado que hoy a las 10 se iba a firmar el acuerdo y el Centro de Acopiadores con las cooperativas se negaron, así que se volvió a romper la mesa», señaló Walter Valentini.
Desde la Unión Nacional de Transportistas y Afines (UNTRA), su secretario general, Carlos Geneiro fue tajante: «El arreglo que se consiguió [a nivel provincial] no sirve. Se viene un nuevo aumento de combustible y vamos a salir con más fuerza». En rigor, planteó que el conflicto sigue abierto.
Entre enero y abril, los incrementos en surtidor —tanto en el segmento mayorista como minorista— superaron el 30%, con ajustes escalonados vinculados a la actualización de impuestos y a la política de precios de las petroleras. El combustible representa el principal componente del costo operativo de los transportistas. A través de una normativa publicada en el Boletín Oficial el año pasado, el Gobierno eliminó las mesas de trabajo del transporte de cargas a nivel nacional, ámbito en el que históricamente se consensuaban las tarifas de referencia entre el Estado y los actores del sector.
