Con una carrera de más de cincuenta años, el productor y estratega repasa su experiencia en televisión y teatro, compartiendo principios que trascienden el ámbito del espectáculo.
Gustavo Yankelevich es una figura central en la historia del entretenimiento argentino. Con una trayectoria que comenzó en su adolescencia, fue uno de los gestores de Telefe durante la década de 1990, canal que bajo su liderazgo se consolidó como el más visto del país. Su trabajo incluye la creación y producción de programas emblemáticos como ‘Grande Pa’, ‘Amigos son los amigos’ y ‘Jugate conmigo’, entre otros.
Proveniente de una familia pionera en medios –su abuelo en radio y su padre en televisión–, Yankelevich se formó desde niño en los sets televisivos. A los quince años, comenzó su camino como manager del grupo musical Conexión Número 5, alcanzando el primer puesto en los rankings de la época. Esta experiencia temprana marcó el inicio de una carrera dedicada al análisis de audiencias, horarios y contenidos.
Como productor y estratega, es conocido por decisiones audaces, como modificar la grilla de programación para incluir ‘Los Simpson’ en un horario inusual, movimiento que resultó exitoso. También demostró capacidad de adaptación al transformar radicalmente el formato del programa ‘Mesa de Noticias’, salvándolo de la cancelación y convirtiéndolo en un éxito por cinco temporadas.
Actualmente, al frente de su compañía RGB Entertainment, Yankelevich continúa activo en la producción teatral, con obras como ‘Rocky’ y el reciente estreno de ‘Annie’ en el Teatro Broadway. A lo largo de su carrera, ha exportado formatos televisivos a diversos países de Europa.
En su visión, el éxito creativo se basa en varios principios: una pasión genuina por el proyecto, la experiencia acumulada, la velocidad de reacción y la convicción personal. Sostiene que lo primero es que a él mismo le guste mucho una idea para luego considerar que puede gustarle al público. Además, destaca la importancia del esfuerzo y el aprendizaje constante, recordando cómo en su juventud observaba y aprendía de los procesos de producción, algo que su padre inicialmente consideraba una distracción.
Su vida también ha estado marcada por desafíos personales, como la pérdida de su hija Romina y su nieta Mila, experiencias que, según ha expresado, lo llevaron a enfrentar preguntas profundas y a buscar la manera de ayudar a otros en momentos difíciles.
Con más de cinco décadas de actividad, Yankelevich reflexiona sobre su recorrido, enfatizando que la casualidad no existe y que el camino se construye con dedicación. Sus reflexiones ofrecen claves aplicables no solo en el mundo del espectáculo, sino en diversos ámbitos profesionales y creativos.
