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martes, 31 marzo, 2026
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Sylvie Geronimi: la artesana del calzado que calza a celebridades

La historia de Sylvie Geronimi es un viaje que conecta continentes, oficios y una filosofía inquebrantable sobre el diseño. Nacida en Malasia, hija de un diplomático francés y una madre argentina, su infancia transcurrió entre Singapur y Francia, donde germinó su fascinación por la creación. Aunque inicialmente se inclinó por el teatro, un consejo paterno la llevó a las aulas de la prestigiosa École de la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne, hoy Institut Français de la Mode.

De la alta costura al taller porteño

Su paso por la casa Balenciaga le permitió absorber los procesos de la alta costura, pero Geronimi pronto descubrió que su vocación iba más allá del dibujo. «Yo no me imaginaba solo diseñando. Me veía diseñando y haciendo», afirma. Un viaje a Argentina a principios de los años 90 marcó un punto de inflexión. En Buenos Aires, encontró un ecosistema donde el diseñador podía involucrarse en todo el proceso productivo, algo que en la estructurada industria europea era menos común.

El encuentro con el oficio

Fue en un taller de la capital argentina, donde se fabricaba calzado para la policía, donde Sylvie encontró su verdadero llamado. «Acá quiero quedarme. Quiero vivir en este país, armar un taller, aprender y hacer zapatos», recuerda. Allí conoció a maestros artesanos como Natalio Fischetti, de quien aprendió técnicas ancestrales y el valor de un trabajo meticuloso. Este aprendizaje cimentó su enfoque: cada zapato es una pieza única, fruto de un proceso manual y consciente.

La evolución de una filosofía

Geronimi observó y acompañó un cambio cultural en la moda femenina. El precepto de la «incomodidad glamorosa» cedió paso a una búsqueda de elegancia sin sacrificar el bienestar. Sus diseños, con hormas amigables y atención al detalle, se adaptaron a esta nueva demanda. Para ella, un buen zapato «empodera a una mujer», pero debe hacerlo desde la comodidad y la autenticidad.

Su clientela, que incluye a reconocidas actrices, artistas y a la misma Brigitte Macron, esposa del presidente francés, valora justamente ese sello de autenticidad y calidad artesanal. Lejos de las producciones masivas, cada par que sale de su atelier boutique en Palermo lleva la impronta de un proceso donde el diseño y la manufactura son indisociables.

Raíces y futuro

Con una inversión construida paso a paso a través de colaboraciones con marcas locales e internacionales, Geronimi consolidó su propio espacio. Su trabajo es un puente entre la herencia de la alta costura francesa y la vitalidad del diseño argentino. Más de 35 años después de aquella decisión de quedarse en Buenos Aires, su legado no son solo zapatos, sino la reivindicación de un lento y valioso arte manual en un mundo acelerado.

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