La plataforma de streaming Netflix ha establecido un nuevo límite tecnológico que impactará directamente en los usuarios de dispositivos móviles con varios años de antigüedad. Según los requisitos técnicos publicados, a partir de la fecha mencionada, la aplicación dejará de funcionar en equipos que no cuenten con, al menos, Android 7.0 o iOS 17.
¿Qué dispositivos quedarán excluidos?
La restricción afectará principalmente a teléfonos lanzados entre 2011 y 2014, que han dejado de recibir actualizaciones oficiales de software hace años. En el ecosistema de Apple, los modelos iPhone X y todos los anteriores no podrán actualizarse a iOS 17, por lo que perderán el acceso al servicio. En el caso de Android, la situación abarca una gran variedad de marcas y modelos que se hayan quedado estancados en versiones anteriores a la 7.0 (Nougat).
Más allá de Netflix: un problema de seguridad y funcionalidad
La imposibilidad de usar Netflix es solo la punta del iceberg de un problema mayor. Utilizar sistemas operativos desactualizados expone a los dispositivos a vulnerabilidades de seguridad que ya han sido parcheadas en versiones más recientes. Además, los usuarios se encontrarán progresivamente limitados para instalar o actualizar otras aplicaciones esenciales, desde mensajería instantánea hasta herramientas bancarias, que también elevan sus requisitos mínimos con el tiempo.
Cómo verificar si tu teléfono será afectado
Para conocer el estado del sistema operativo, los usuarios pueden acceder a la configuración de su dispositivo. En teléfonos Android, la ruta suele ser: Ajustes > Acerca del teléfono > Información del software. En los iPhone, se debe ir a Ajustes > General > Información y buscar el campo «Versión de software». Si la versión es inferior a los requisitos mencionados, el equipo perderá la compatibilidad con Netflix en 2026.
El ciclo de vida de la tecnología y la obsolescencia
Esta decisión de Netflix refleja una tendencia broader en la industria tecnológica, donde el soporte de software para dispositivos antiguos tiene un límite. Los fabricantes dejan de proporcionar actualizaciones después de un número determinado de años, lo que eventualmente lleva a la incompatibilidad con servicios y aplicaciones modernas que demandan mayores recursos de seguridad y rendimiento.
Para los usuarios que aún dependen de estos equipos, la recomendación es evaluar una actualización del hardware en el mediano plazo. Continuar con un sistema obsoleto no solo implica perder acceso al entretenimiento, sino también asumir riesgos crecientes para la privacidad y la funcionalidad general del teléfono en un mundo cada vez más digitalizado.
