En el Día Mundial de la Meningitis, datos del Ministerio de Salud de 2025 indican que la cobertura con la vacuna contra el meningococo alcanza el 89,9% en la primera dosis, desciende al 85% en la segunda y cae al 76,9% en el refuerzo de los 15 meses. En adolescentes de 11 años, la cobertura es del 57,2%.
La meningitis es la inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal. Según la causa que la origina, puede ser bacteriana, viral, fúngica o parasitaria. La forma bacteriana es la más grave y puede ser causada por neumococo, meningococo, Haemophilus influenzae tipo b y Streptococcus agalactiae. La viral es la más frecuente y, por lo general, presenta una mejor evolución que la bacteriana.
Este lunes se conmemora el Día Mundial de la Meningitis. La vacunación es la medida más eficaz para prevenir la meningitis. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las vacunas disponibles ofrecen protección contra los tipos más comunes de meningitis bacteriana.
En Argentina, la cobertura de vacunación contra el meningococo se mantiene por debajo de lo esperado en bebés y adolescentes. Según los últimos datos del Ministerio de Salud correspondientes a 2025, alcanza el 89,9% con la primera dosis a los 3 meses; desciende al 85% con la segunda dosis a los 5 meses; y cae al 76,9% en el refuerzo de los 15 meses, que completa el esquema previsto para esta etapa.
En la adolescencia, la cobertura es aún menor: la dosis indicada a los 11 años alcanza al 57,2%. Al considerar la cobertura ampliada, es decir, las dosis que recibieron adolescentes de manera tardía, la cobertura asciende al 75,4%.
“El objetivo de las vacunas incorporadas al Calendario Nacional es alcanzar coberturas iguales o superiores al 95%. Completar los esquemas con los refuerzos es clave para obtener una protección adecuada”, explicó Enrique Casanueva (M.N. 55.133), infectólogo pediatra, jefe emérito del Servicio de Infectología Infantil del Hospital Universitario Austral.
El especialista añadió que el Calendario Nacional de Vacunación “incluye vacunas contra Haemophilus influenzae tipo b, neumococo y algunos de los serogrupos de meningococo (A, C, Y y W)”.
Los datos epidemiológicos muestran la relevancia del meningococo B en Argentina: entre 2023 y 2025, este serogrupo representó el 86,5% de los casos de enfermedad meningocócica invasiva caracterizados en niños y adolescentes de hasta 15 años.
Sobre este punto Casanueva explicó que “también existe una vacuna contra meningococo B, que aún no está incluida en el calendario y solo está contemplada para personas o niños con riesgo aumentado de contraer la enfermedad”. Por eso, el especialista destacó que “es fundamental que los padres consulten con los pediatras qué vacunas debe recibir cada niño, dentro y fuera del calendario, para estar protegidos frente a la meningitis y otras enfermedades invasivas”.
En el caso de la meningitis por meningococo, la enfermedad puede evolucionar rápidamente y, aun con un tratamiento adecuado, algunos pacientes pueden fallecer durante las primeras 24 horas desde la aparición de los síntomas.
Entre los síntomas habituales de la enfermedad se encuentran fiebre, rigidez de cuello o nuca, dolor de cabeza, sensibilidad o rechazo a la luz, náuseas y vómitos. En menores de un año pueden aparecer otro tipo de manifestaciones, como la irritabilidad, dificultad para despertarse, inapetencia o abultamiento de la fontanela.
“La meningitis es una urgencia médica, por lo que ante la presencia de síntomas compatibles, hay que asistir de manera inmediata a una guardia”, expresó Florencia Nocita (M.N. 145313), pediatra y gerente médica de vacunas de GSK.
Se estima que 1 de cada 5 sobrevivientes pueden tener secuelas permanentes como pérdida de la capacidad auditiva, complicaciones neurológicas, complicaciones cutáneas, pérdida de una o más extremidades, fallo renal o complicaciones psicosociales o psiquiátricas.
En materia de prevención, la adolescencia también representa una etapa clave. La vacunación en esta edad protege a quien recibe la vacuna y, al eliminar la presencia de la bacteria en la nariz y la garganta, ayuda a evitar que se transmita a otras personas.
Fernando Burgos (M.N. 8.1759), médico pediatra miembro del departamento científico de Fundación Vacunar, enfatizó: “Es un momento de especial vulnerabilidad porque los jóvenes suelen tener mayor circulación social y contacto cercano con otras personas, lo que facilita la transmisión del meningococo. Por eso es clave, no solo la vacunación en la primera infancia, sino también a los 11 años”.
