Christian Karl Gerhartsreiter, nacido en Alemania, adoptó múltiples identidades en Estados Unidos, entre ellas la de Clark Rockefeller. En 2008 secuestró a su hija y en 2013 fue condenado por el asesinato de John Sohus en 1985. La Justicia lo sentenció a 27 años de prisión por el homicidio.
Christian Karl Gerhartsreiter nació en Bergen, Alemania, en 1961. A los 17 años se mudó a Estados Unidos, donde adoptó sucesivamente las identidades de Christopher Gerharts Reiter, Christopher Chichester, Christopher Crowe, Clark Rockefeller y Chip Smith. En 1985, John Sohus desapareció en San Marino, California. Sus restos fueron hallados en 1994 en el patio de la casa de su madre, Ruth Sohus. Linda Sohus, esposa de John, nunca fue encontrada.
En 1992, Gerhartsreiter vivía en Manhattan bajo el nombre de Clark Rockefeller. Se casó con Sandra Boss en una ceremonia sin validez legal. La pareja se mudó a New Hampshire, donde nació su hija Reigh Storrow Mills Rockefeller en 2001. Boss obtuvo el divorcio y la custodia legal en 2007, con autorización para mudarse a Londres. A Rockefeller se le concedieron tres visitas supervisadas al año.
El 27 de julio de 2008, durante una visita supervisada en Boston, Rockefeller se llevó a su hija. La Policía y el FBI iniciaron una búsqueda. Cinco días después, una agente inmobiliaria lo reconoció en Baltimore, Maryland, donde se hacía llamar Chip Smith. El FBI lo arrestó y rescató a la niña.
En 2009, Rockefeller fue condenado por secuestro a cuatro o cinco años de prisión. En 2013, fue juzgado por el asesinato de John Sohus. El jurado lo declaró culpable de asesinato en primer grado y lo sentenció a 27 años de prisión. La defensa alegó trastornos mentales; la fiscalía sostuvo que mató para manipular a Ruth Sohus. Gerhartsreiter se declaró inocente y culpó a Linda Sohus.
El fiscal Habib Balian declaró en los alegatos finales: «Se salió con la suya durante 28 años. Cree que es más inteligente que todos los demás… Cree que todos son estúpidos». Walter Kirn, ex amigo, dijo: «No creo que le interesara el asesinato en sí, sino salirse con la suya. Era fan de Hitchcock y del cine negro».
