En un auditorio de Argentina, técnicos y productores forrajeros participaron de una jornada sobre los desafíos de exportar alfalfa a Oriente Medio, una región que importa grandes volúmenes de heno y que presenta oportunidades de crecimiento para el sector.
Un grupo de veinte técnicos y productores forrajeros argentinos participó de una jornada en la que se presentaron las condiciones para exportar alfalfa a los países del Golfo. La actividad tuvo como objetivo conectar a los actores de una cadena que, según se expuso, crece año tras año.
Omar Haffar, titular de la empresa Maktub Global, estuvo a cargo de la exposición. Su empresa se presenta en su portal en inglés como un equipo multicultural que combina «la creatividad y la calidez latinoamericanas, y la visión y la resiliencia de Oriente Medio». Durante la jornada, Haffar señaló: «Queremos compartir con ustedes la cultura y los criterios que poseen las economías con las que comerciamos».
El expositor indicó que la empresa está conectada con unos 3500 millones de habitantes de Oriente Medio, India y otros países de la región que producen leche y proteína animal a escala. Como dato de la demanda actual, mencionó que Emiratos Árabes Unidos importa 120 mil toneladas de heno y fardos, de las cuales Argentina proveyó 10 mil en 2025. Asimismo, señaló que Arabia Saudita es el principal exportador mundial con 620 mil toneladas y es el principal destino de las exportaciones argentinas con 120 mil toneladas.
Haffar sostuvo que el potencial de crecimiento es amplio: «En el medio del desierto hay tambos de 30 mil vacas en ordeñe y muy pronto habrá en marcha otro que tendrá 50 mil vacas y la expectativa es que crezca mucho también en el sudeste asiático».
En cuanto a la logística, el expositor explicó que el transporte hasta destino demora entre 35 y 60 días y que es fundamental dimensionar los costos y los tiempos. El fardo se coloca en un contenedor en Argentina y debe cumplir con condiciones específicas para ser aprobado por los compradores.
Entre los destinos alternativos mencionó la cría de cabras en Fuyaira (Emiratos Árabes Unidos), donde trabaja el médico veterinario argentino Andrés Senetiner, y la cría de caballos para polo a cargo de Ignacio Albornoz. La llegada del pasto al consumidor final se realiza a través de intermediarios y en diversos idiomas, en ferias y muestras donde se exponen las virtudes del producto.
Haffar describió que la alfalfa argentina es apreciada por su potencial y se produce a contra estación de los países exportadores clásicos. «Solo Estados Unidos puede competir pero tiene algunos problemas con el agua», afirmó. Y agregó: «Argentina puede ser el jugador #1 si vence las dudas y la apertura a conocer y comerciar con destinos no tradicionales, no debe temer al desconocimiento. Córdoba, Buenos Aires, Entre Ríos y Mendoza pueden transformarse en centros importantes de oferta de pasto de calidad y ser apreciado en el Golfo es un certificado mundial para cualquier comerciante».
Respecto de los requerimientos, Haffar indicó que son los tradicionales: control de malezas, sin materias extrañas (un 5%), humedad del 14% y una nutrición determinada de proteína. Con certificado de origen y análisis de laboratorio, la alfalfa se encuadra en una de las cinco calidades. «Una cosa es hacer alfalfa para el mercado interno y otra para exportar. Para exportar se puede meter 22 toneladas en un contenedor y puede llegar a 26 toneladas. Un contenedor vale lo mismo si se carga con 15 o con 28 toneladas», advirtió.
El expositor mencionó que se trabaja sobre las dificultades de frecuencia marítima y que, por ejemplo, un transporte que pase por Ciudad del Cabo podría reducir 20 días el viaje. También destacó que la demanda es anual y que Argentina tiene pocos competidores en el Cono Sur, aunque Sudáfrica está iniciando sus primeros pasos en el negocio.
«Cuando se produce, hay que pedir el contenedor y hacer aduana en lugar próximo y se cierra el contenedor para enviarlo al exterior. Mandar 5 contenedores tiene el mismo costo que enviar 20 contenedores, los costos de gestión y administración son los mismos, y es por ello que hay que unirse y hacer sinergia para ganar escala», recomendó.
En Córdoba, cuando hay lluvia entre los cortes se han instalado secadoras y subirlo con más humedad puede ser más problemático. Haffar consideró importante contar con una megacompactadora para armar la cadena, lo que requiere un trabajo previo y un estudio minucioso. También aconsejó cuidar la proporción entre tallo y hojas y evitar un porcentaje elevado de malezas. Los precios se acuerdan con el comprador según calidad, volumen y puesta en el sitio convenido. Las inversiones pueden ser de un porte importante, pero asociarse es una regla clave.
Por Osvaldo Iachetta / Redacción Todoagro
