La veterinaria Sara Peña explica que durante el otoño los perros pueden presentar mudas más intensas y problemas cutáneos como alergias, picores o dermatitis. Señala que es fundamental distinguir entre un proceso estacional normal y una alteración dermatológica que requiere consulta profesional.
El cambio de estación no solo se nota en el paisaje y en la bajada de las temperaturas. También en la piel y en el pelo de los perros. Con la llegada del otoño, muchos animales afrontan una muda más intensa y pueden aparecer o agravarse problemas como alergias, picores, dermatitis o irritaciones.
Distinguir qué forma parte de un proceso estacional normal y qué puede ser síntoma de una alteración dermatológica es fundamental para actuar a tiempo. La doctora Sara Peña, veterinaria experta en dermatología animal, detalla qué sucede en la piel de los perros estos meses, cuáles son los problemas más frecuentes y qué señales deberían alertar a los dueños.
—Como nos ocurre a los humanos, la pérdida de pelo en los perros es habitual en otoño. En su caso, ¿por qué se produce y cuándo debemos considerarla normal?
—La muda es un proceso fisiológico de renovación del pelo, influido sobre todo por las horas de luz y la temperatura. En otoño, muchos perros eliminan parte del pelo de verano para preparar un manto más denso. Es normal si la caída es generalizada y simétrica, la piel se ve sana y el perro no tiene picor, heridas ni zonas sin pelo, lo que denominamos alopecias.
—¿Hay razas que sufren mudas más intensas?
—Sí. Se nota especialmente en perros con doble capa de pelo, como huskies, malamutes, pastores alemanes, golden retrievers o labradores. También influye mucho el estilo de vida: los perros que viven dentro de casa, con luz artificial y temperaturas estables, pueden mudar de manera más continua durante todo el año. En Canarias, por ejemplo, debido a las pocas diferencias de temperatura y luz que tenemos y a las temperaturas casi siempre altas, suelen tener más mudas.
—Una cosa son las mudas normales y otra, las caídas de pelo preocupantes. ¿Cómo podemos diferenciar una de la otra?
—En una muda normal, encontramos pelo por toda la casa, pero el manto mantiene una densidad uniforme y la piel no presenta lesiones (sin rojeces, ronchas ni heridas). Debemos preocuparnos cuando aparecen calvas (alopecias), pelo roto, enrojecimiento (eritema), descamación, costras, granitos (papilas), heridas y mal olor. También debería alertarnos si el perro se rasca, se lame o se mordisquea mucho. En estos casos, ya no hablaríamos simplemente de muda: puede haber alergia, parásitos, infección, enfermedad hormonal u otra causa que conviene investigar.
—¿Cómo debemos actuar ante estas situaciones?
—El error más frecuente es pensar que nuestro perro se rasca, se lame o mordisquea por el cambio de tiempo, y esperar demasiado. En algunos casos, se utilizan champús humanos, remedios caseros o medicamentos que pueden enmascarar el problema o empeorarlo en la mayoría de los casos. Lo recomendable es comprobar que la protección antiparasitaria esté al día y consultar si el picor es intenso, dura varios días o aparecen lesiones. Cuanto antes encontremos la causa, más fácil será evitar infecciones secundarias y que el cuadro se cronifique.
—El cambio de estación también puede provocar alergias. ¿Qué alérgenos son más frecuentes en otoño y qué síntomas suelen presentar los perros?
—Depende mucho del clima y de la zona. En otoño, pueden aumentar algunos pólenes de malezas/malas hierbas, las esporas de mohos y la exposición a ácaros del polvo o de almacenamiento. En lugares cálidos como Canarias, además, la estacionalidad es menos marcada y muchos alérgenos están presentes casi todo el año. Los síntomas más habituales son picor, lamido de patas, enrojecimiento entre los dedos, molestias en las orejas (pabellones), otitis recurrentes y lesiones en cara, axilas, ingles o abdomen.
—La humedad y el aumento de las lluvias, ¿favorecen la aparición de dermatitis, hongos u otras infecciones cutáneas?
—La humedad por sí sola no suele ser la causa primaria, pero sí puede alterar la barrera cutánea y favorecer la proliferación de bacterias y levaduras como Malassezia, especialmente si el perro ya es alérgico o queda húmedo después del paseo o del baño. También son más frecuentes los problemas en pliegues, orejas y espacios interdigitales. Por eso es importante secar muy bien, evitando frotar de forma agresiva.
—Aunque más frecuentes en verano, las pulgas y garrapatas siguen presentes en otoño. ¿Qué problemas dermatológicos pueden provocar estos parásitos?
—Las pulgas pueden provocar mucho picor y dermatitis alérgica. En un perro sensibilizado, unas pocas picaduras pueden desencadenar una reacción intensa, sobre todo en la zona lumbar, la base de la cola y los muslos. Por su parte, las garrapatas producen inflamación local y pueden transmitir afecciones graves, como la enfermedad de Lyme. Algunas de estas enfermedades también pueden afectar a las personas, por lo que es esencial mantener una buena prevención.
—¿Cómo podemos proteger a nuestra mascota?
—La mejor opción es utilizar un antiparasitario eficaz durante todo el año, elegido con el veterinario en función del perro, su entorno y sus hábitos, y revisar su pelo y piel al volver de zonas con vegetación.
—Al respecto, ¿con qué frecuencia debemos bañar y cepillar a nuestro perro durante la época de muda?
—No existe una frecuencia única estándar. Durante una muda intensa puede venir bien cepillarlo a diario o varias veces por semana, siempre con una herramienta adecuada a su tipo de pelo y sin irritar la piel. En cuanto al baño, este se adapta a cada perro: en un animal sano puede hacerse cuando lo necesite, siempre con un champú específico para perros. Hay que recordar que no sirven los productos de uso humano, ya que el pH de la piel canina o felina no se corresponde con el nuestro. En pacientes alérgicos, los baños son parte esencial del tratamiento y deben ser frecuentes, pero con el producto y la pauta indicados por su veterinario o dermatólogo veterinario. El uso de la champuterapia frecuente en los pacientes alérgicos evita el uso de antibióticos y mejora la exposición a los alérgenos ambientales.
—Existen muchos mitos sobre el aumento de problemas de piel en otoño en los perros
—Hay una parte real: la muda, determinados pólenes, la humedad, los ácaros y los parásitos pueden coincidir y hacer más visibles los problemas de piel y precipitar un brote en los pacientes alérgicos. Muchas veces, lo que ocurre es que una alergia previa se reactiva o se complica con una infección. Y en climas como el canario, donde apenas tenemos un otoño tradicional, estos problemas pueden mantenerse todo el año. Lo importante es valorar cada caso individualmente para poder abordar mejor el cuadro dermatológico con un enfoque multimodal y personalizado.
Silvia Alberich
