Un estudio publicado en AGU Advances reconstruyó 43 años de datos oceánicos y detectó que los episodios combinados de calor extremo y acidificación son cuatro veces más frecuentes de lo esperado por azar. Otras investigaciones señalan cambios simultáneos en temperatura, salinidad, oxígeno y pH en vastas regiones marinas.
Los océanos registran episodios de calor extremo y acidificación simultáneos con una frecuencia cuatro veces mayor a la que se esperaría si ambos fenómenos ocurrieran de forma independiente, según un estudio publicado en agosto de 2026 en la revista científica AGU Advances.
Investigadores del instituto ETH Zurich reconstruyeron 43 años de historia oceánica (1982-2024) a partir de datos observacionales, satelitales y modelos estadísticos. El análisis identificó que estos eventos combinados se presentan especialmente en latitudes bajas y medias.
La mayoría de los episodios abarcan menos de un millón de kilómetros cuadrados y duran alrededor de un mes. Entre las excepciones se encuentra el fenómeno conocido como “Blob” del Pacífico nororiental, que en 2015 alcanzó unos 12,6 millones de kilómetros cuadrados, y la ola de calor del Atlántico Norte de 2023-2024, que persistió durante casi un año. El episodio combinado más intenso de la serie ocurrió frente a Australia Occidental en 2011.
La combinación de calor y acidificación puede amplificar los efectos sobre los organismos marinos. Un organismo cerca de su límite de tolerancia térmica puede volverse más vulnerable a los cambios químicos del agua. La acidificación afecta especialmente a organismos que forman conchas o esqueletos de carbonato de calcio, como moluscos y corales.
Otra investigación publicada en Nature Climate Change analizó seis décadas de observaciones y concluyó que el océano mundial está modificando varias variables simultáneamente: temperatura, salinidad, oxígeno disuelto y pH. Según los autores, una parte considerable del océano ya transita hacia un estado climático diferente al registrado décadas atrás.
El estudio señala que prácticamente toda la superficie oceánica mundial muestra una disminución del pH que emerge de la variabilidad natural desde mediados de la década de 1990. Entre 25% y 40% de las capas superiores del océano presentan cambios significativos simultáneos en al menos dos propiedades ambientales, y alrededor de una cuarta parte registra alteraciones en tres variables a la vez.
En el Atlántico sudoccidental, un estudio publicado este año en PeerJ siguió entre 2017 y 2022 comunidades de arrecifes intermareales de la costa sudeste de Brasil. Los investigadores encontraron una asociación superior al 80% entre los cambios temporales en la cobertura de macroalgas y las olas de calor marinas.
Los episodios más fuertes y prolongados provocaron una pérdida de hasta 38% de esa cobertura. Aunque aparecieron señales de recuperación después de los episodios extremos, la comunidad marina no volvió a tener la misma composición previa. Los autores advierten que la reorganización ecológica puede prolongarse durante años y que la creciente frecuencia de estos eventos podría anticipar pérdidas relevantes de biodiversidad costera en la región.
