El endeudamiento de los hogares argentinos alcanza a uno de cada cuatro, que recurren a préstamos informales o financieros para cubrir gastos corrientes. El 49,3% de las obligaciones relevadas queda fuera de los registros bancarios, según informes del IETSE y del IAG.
El endeudamiento de los hogares argentinos atraviesa un escenario de creciente fragilidad y ya no se limita a los préstamos bancarios, las tarjetas de crédito o los créditos personales. Una parte cada vez más visible de las familias recurre a distintas formas de financiamiento para poder atravesar el mes, mientras que otra acumula obligaciones por fuera del sistema financiero tradicional.
Según la cuarta edición del informe Nivel de Endeudamiento de los Hogares Argentinos, elaborado por el IETSE en agosto de 2026, el 49,3% de las obligaciones relevadas se encuentra fuera del universo que puede identificarse directamente mediante los registros del Banco Central. Dentro de ese segmento aparece una modalidad particularmente vinculada al consumo cotidiano: el fiado en comercios de proximidad, que representa el 13,3% de las obligaciones relevadas.
Un informe del Instituto Argentino Grande (IAG) muestra que uno de cada cuatro hogares se endeuda para “llegar a fin de mes”. En términos concretos, se trata de unos 2,5 millones de hogares, que recurren a préstamos informales, conocidos o entidades financieras para cubrir sus necesidades antes de volver a cobrar. El relevamiento del IAG, elaborado sobre microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, indica que 10,3% de los hogares se endeuda solamente con conocidos, 8,8% exclusivamente con entidades financieras y otro 5,9% utiliza ambas vías. En conjunto, el porcentaje alcanza el 25%.
El fenómeno se profundizó en los últimos años. Frente al primer trimestre de 2023, aumentó 117,9% la cantidad de hogares que se endeudan simultáneamente con conocidos y entidades financieras. Ese universo pasó de 277.133 a 603.943 hogares, es decir, 326.810 hogares más.
Daniel Acuña, presidente de la Cámara de Almaceneros, sostuvo que el 70% del consumo de los argentinos se realiza en comercios de proximidad, pero en esos establecimientos no es habitual que los clientes compren alimentos en cuotas. “La gente no se endeuda en el almacén del barrio”, afirmó Acuña, quien sostuvo que prácticamente no existen comercios de cercanía que vendan alimentos en cuotas de manera sistemática. “El argentino que está endeudado en alimentos es porque se endeudó en el supermercado”, sostuvo, y cuestionó las promociones de grandes superficies que incentivan a los consumidores a llevar mayores cantidades de productos para acceder a descuentos.
Acuña reconoció que el fiado nunca desapareció de los comercios de cercanía. Explicó que cuando un cliente no llega a fin de mes, los almaceneros muchas veces le permiten llevar mercadería y pagar unos días después. La diferencia, según remarcó, está en que no se trata de una financiación prolongada ni de una venta en cuotas como las que pueden ofrecer las grandes superficies. Además, señaló que la práctica es más habitual y la cobrabilidad suele ser más alta en localidades pequeñas.
Fernando Savore, vicepresidente de la Federación de Almaceneros de la Provincia de Buenos Aires (FABA) y de la Confederación General Almacenera Nacional, coincidió en que el fiado sigue vigente, aunque remarcó que los comerciantes hoy tienen mucho menos margen para sostenerlo. “El fiado nuestro está muy medido, pero no por egoísmo”, explicó Savore. Según su experiencia, la decisión de acotar los montos responde a la necesidad de proteger tanto al cliente como al propio negocio. Puso como ejemplo que un comerciante puede permitir que una persona retire $50.000 en mercadería si sabe que cobrará pocos días después, pero el escenario cambia cuando se trata de montos mucho mayores. “Si yo le doy un fiado de 200.000 pesos a un señor o a una señora jubilada que cobra 400.000, lo más probable es que no me lo pague. Pero no porque no quiera, sino porque no va a poder”, señaló.
En Rosario, Juan Milito, de la Unión de Almaceneros de Rosario, advirtió sobre el regreso del fiado y una mayor utilización de las tarjetas de crédito en los comercios de cercanía. Algunos clientes recurren al fiado para atravesar los últimos días antes del cobro y otros buscan financiar las compras con tarjeta. Los comerciantes también observan casos de clientes que llegan con sus tarjetas bloqueadas por falta de pago.
El informe del IAG muestra que la morosidad de las familias con entidades bancarias llegó en junio al 12,8%. La mora en tarjetas de crédito se ubicó en 12,6%, mientras que los créditos personales alcanzaron 16,4%, con 19 meses consecutivos de aumento. En noviembre de 2023, la mora de los créditos personales era de 4,2% y la de tarjetas alcanzaba 1,7%. Desde entonces, ambas curvas mostraron una tendencia ascendente, con una aceleración particularmente marcada durante 2025 y 2026.
Savore estimó que alrededor del 40% del salario puede quedar comprometido en obligaciones familiares y señaló que el aumento de servicios como luz, gas y transporte redujo el margen restante para el consumo. Acuña, en cambio, puso el acento en la menor disponibilidad de dinero que hace que el consumidor sea más cuidadoso cuando compra en el comercio de cercanía. “Cuando vos tenés mil pesos y vas a un almacén, comprás por mil pesos”, graficó.
Savore señaló que cada vez más consumidores están reemplazando primeras marcas por productos elaborados por pequeñas y medianas empresas, que ofrecen precios considerablemente más bajos. Como ejemplo, mencionó que un pan lactal de una marca tradicional puede llegar a los $6.000, mientras que uno elaborado por una PyME puede venderse por alrededor de $3.000. “Hay un montón de productos que día a día son reemplazados por las marcas PyMEs”, sostuvo.
