El subsecretario de Defensa de Estados Unidos, Elbridge Colby, trasladó a los jefes de Estado Mayor de la OTAN en Bruselas la intención de Washington de retirar parte de su despliegue militar en Europa y que los países europeos asuman la defensa convencional del continente.
El subsecretario de Defensa de Estados Unidos, Elbridge Colby, se reunió el jueves con los jefes de Estado Mayor de los 31 países miembros de la OTAN en la sede de la Alianza en Bruselas. Durante el encuentro, Colby expuso la revisión que el Pentágono realiza sobre el despliegue militar estadounidense en Europa, denominada ‘US Force Posture Review’.
Según informó Colby, Washington analiza la cantidad de tropas, su localización, los costos, y las bases que podrían mantenerse o cerrarse. Actualmente, hay 80.000 militares estadounidenses desplegados en Europa de forma permanente, cerca de la mitad en Alemania.
Colby describió el nuevo esquema como ‘OTAN 3.0’, en el que los países europeos deberían asumir la defensa convencional del continente, mientras que Estados Unidos mantendría el paraguas nuclear, las actividades en el espacio y parte de las capacidades de inteligencia satelital.
Además, el funcionario estadounidense presentó exigencias políticas: Washington evaluará la compra de armamento por parte de los países europeos para definir el trato con cada uno, requerirá acceso sin restricciones a bases y espacio aéreo, y solicitará ‘apoyo a las prioridades de política exterior de Estados Unidos’.
En su exposición, Colby mencionó de forma positiva a Alemania, Polonia y los países escandinavos. En tanto, señaló que la situación de España es particular, ya que es uno de los países más críticos con Washington y no ha aceptado alcanzar el 5% del PBI en gasto de defensa, pero alberga bases estratégicas como la de Rota, utilizadas para operaciones en Oriente Medio y África.
El Pentágono estudia cuatro opciones que serán presentadas al secretario de Defensa, Pete Hegseth, a más tardar el 6 de noviembre. La decisión final se tomaría antes de fin de año. Como parte del proceso, Colby entregó a los gobiernos europeos un cuestionario con preguntas sobre gasto en defensa, adquisiciones de armamento, estrategia militar, compromisos con la OTAN y apoyo a la política exterior de Estados Unidos.
El documento también incluye la exigencia de que las tropas, aviones y buques estadounidenses tengan acceso a cualquier base militar en territorio europeo, así como sobrevuelos sin restricciones. Esta demanda se enmarca en la experiencia de Washington durante su operación militar contra Irán, en la que algunos países europeos, como España, Francia e Italia, se negaron a respaldar o a facilitar el uso de su espacio aéreo y bases.
La OTAN, según sus documentos fundacionales, limita su función a garantizar la seguridad del espacio euro-atlántico, sin obligación de respaldar acciones militares fuera de esa zona. De concretarse las demandas de Washington, se configuraría una alianza con distintos niveles de compromiso: países como Alemania o Polonia, dispuestos a apoyar a Estados Unidos; otros como Reino Unido o Italia, con dudas; y España, que con el gobierno actual se ha negado a colaborar en operaciones militares estadounidenses.
