La población de numbats en Australia pasó de menos de 50 ejemplares en la década de 1980 a unos 3.000 individuos, lo que permitió que la especie fuera reclasificada de ‘en peligro de extinción’ a ‘casi amenazada’.
En los bosques del suroeste de Australia, el numbat (Myrmecobius fasciatus), un pequeño marsupial de pelaje rayado y alimentación basada en termitas, registró una recuperación poblacional que derivó en una mejora de su estatus de conservación internacional. La especie pasó de la categoría de «en peligro de extinción» a la de «casi amenazada», según informaron investigadores y conservacionistas.
Durante la década de 1980, la población local en el bosque de Dryandra, en el estado de Australia Occidental, había descendido a menos de 50 ejemplares. Actualmente, se estima que existen alrededor de 3.000 numbats en todo el país, de acuerdo con los datos difundidos por el Grupo de Trabajo Numbat y citados por la BBC.
Características del numbat
El numbat es un marsupial de tamaño similar al de una ardilla, con franjas en el pelaje, hocico alargado y una lengua extensa que le permite capturar termitas, su principal fuente de alimento. Esta particularidad condiciona su distribución, ya que depende de ambientes donde las termitas estén presentes.
Históricamente, la especie ocupaba amplias zonas de la mitad sur de Australia. La transformación del paisaje y la introducción de depredadores redujeron drásticamente su área de distribución. En la actualidad, el bosque de Dryandra, rodeado por tierras agrícolas, es uno de los pocos lugares con numbats salvajes.
Monitoreo y recuperación
La recuperación de los numbats se basa en el seguimiento científico, la participación de voluntarios, los programas de cría y el control de depredadores. En Dryandra, el Grupo de Trabajo Numbat realiza un relevamiento anual durante dos semanas de primavera, cuando las crías comienzan a salir de sus refugios.
Los equipos recorren circuitos del bosque en vehículos y registran cada ejemplar observado. Anotan las coordenadas GPS y calculan la distancia entre el animal y el camino para estimar la densidad de individuos. El procedimiento permite evaluar la evolución de la población.
El conteo más reciente fue uno de los mejores registrados hasta el momento, según el relevamiento citado por la BBC. El presidente del Grupo de Trabajo Numbat, Rob McLean, participa en estas tareas junto a otros voluntarios.
Programa de reproducción en el zoológico de Perth
El zoológico de Perth desarrolla un programa de reproducción de numbats. Los ejemplares criados en cautiverio pueden ser liberados en espacios naturales como Dryandra. La incorporación de nuevos individuos busca reforzar la diversidad genética de la especie, especialmente relevante tras las reducciones severas de población.
La cuidadora Vicki Power, vinculada a estos esfuerzos, explicó que uno de los principales indicadores de éxito es que los animales liberados logren reproducirse en libertad.
Los programas de cría también permitieron crear poblaciones adicionales de otras especies amenazadas. Sin embargo, los especialistas advierten que estas iniciativas no siempre garantizan una recuperación sostenible cuando persisten las amenazas en el ambiente natural. En algunos casos, los animales deben ser trasladados a reservas cercadas, donde reciben mayor protección frente a depredadores, aunque estos espacios requieren mantenimiento constante y pueden presentar problemas de endogamia y superpoblación.
Depredadores introducidos
El control de gatos y zorros salvajes es parte de la estrategia de conservación. En Dryandra se utilizan dispositivos que detectan a estos animales y les aplican sustancias tóxicas para reducir su impacto sobre especies vulnerables.
Según las estimaciones mencionadas en el informe, los gatos salvajes matan alrededor de 3.000 millones de animales por año en Australia. Además, otras especies introducidas como hormigas rojas, sapos de caña, conejos y plantas invasoras como la lantana alteran los ecosistemas.
Contexto de extinciones en Australia
Australia alberga más del 80% de sus especies de plantas y animales en forma exclusiva. La lista oficial del gobierno australiano contabiliza 67 especies extintas, aunque investigadores sostienen que al menos 100 especies de plantas y animales desaparecieron definitivamente.
La tasa estimada de extinción se mantiene en torno a cuatro especies por década. El ecólogo Euan Ritchie cuestionó el contraste entre la capacidad económica y científica del país y sus resultados ambientales. Según planteó, Australia posee investigadores de reconocimiento internacional y altos niveles de riqueza, pero mantiene un historial deficiente en la protección de su biodiversidad.
Las amenazas incluyen la deforestación por expansión urbana, agricultura, minería y explotación forestal. Las enfermedades también afectan a la fauna: la clamidia impactó a poblaciones de koalas, y el hongo quítrido fue relacionado con la extinción de siete especies de ranas.
El cambio climático provoca episodios de mortalidad masiva entre los zorros voladores autóctonos. Durante el «verano negro» de 2019 y 2020, aproximadamente 3.000 millones de animales murieron en incendios forestales, según la cifra incluida en el informe. También se registraron inundaciones de gran extensión en años posteriores, cuyo impacto total no pudo calcularse con precisión.
Otras especies amenazadas
Entre las especies en peligro de extinción se encuentran la cacatúa negra de Carnaby, el potoroo de Gilbert, el león marino australiano, la tortuga del río Mary y el mielero regente.
El ecólogo Jack Pascoe, integrante de la nación aborigen Yuin, señaló que la pérdida de biodiversidad también compromete actividades económicas, posibles avances científicos y la continuidad cultural de los pueblos indígenas. Para estas comunidades, la desaparición de animales y plantas representa una pérdida social, histórica y espiritual.
Políticas ambientales y financiación
El gobierno laborista australiano llegó al poder en 2022 con la promesa de evitar nuevas extinciones durante su gestión. Impulsó medidas relacionadas con la reducción de emisiones, la expansión de energías renovables y la modificación de las leyes ambientales. Las reformas aprobadas durante el año anterior fueron presentadas como las más importantes en una generación.
Australia fijó como objetivo detener y revertir la pérdida de biodiversidad para 2030. El gobierno federal destina alrededor de US$500 millones a la protección de la naturaleza. Organizaciones y expertos estiman que serían necesarios aproximadamente US$23.000 millones, equivalentes al 1% del producto interno bruto.
El conservacionista Paul Elton sostuvo que su investigación identificó más de US$18.000 millones en subvenciones vinculadas con sectores como la minería, la agricultura intensiva y los combustibles. El gobierno australiano cuestiona esa estimación.
El exministro de Medio Ambiente Robert Hill reconoció que sucesivos gobiernos, incluido el suyo, no protegieron adecuadamente el entorno natural durante las últimas décadas.
