Jean-Claude Romand simuló durante años ser médico e investigador de la OMS. Cuando su estafa piramidal estuvo a punto de ser descubierta, asesinó a su esposa, sus dos hijos y sus padres. Fue condenado a cadena perpetua y liberado en 2019.
El lunes 11 de enero de 1993, los recolectores de basura que hacían su ronda matutina en Prévessin, localidad cercana a la frontera con Ginebra, observaron que una casa se incendiaba. Golpearon la puerta para alertar a los ocupantes, pero no obtuvieron respuesta. A las 4.15 llegaron los bomberos y vieron a un hombre asomado a una ventana. Lo rescataron con vida, aunque perdió el conocimiento y tenía el pulso débil. Su esposa y sus dos hijos no sobrevivieron.
Luc Ladmiral, amigo íntimo de la familia, se acercó al lugar. En el camión de bomberos encontró a Jean-Claude Romand, que apenas sobrevivía. Horas después, las autoridades hallaron muertos a los padres de Romand en su casa de Clairvaux-les-Lacs, a unos 84 kilómetros. Los tres habían sido asesinados a tiros.
El periodista y escritor Emmanuel Carrère relató el caso en el libro El adversario. Según su investigación, Romand nació en 1954 y creció en Clairvaux. Desde niño ocultó sus problemas para no preocupar a su madre, que sufría depresión. Era un estudiante inteligente, pero solitario. A los 14 años se enamoró de Florence, una prima lejana, con quien se casó en 1984.
Romand abandonó sus estudios de Medicina en 1975 sin rendir un examen final. Para ocultarlo, inventó que había aprobado y continuó simulando su carrera. Con el tiempo, afirmó trabajar como investigador en el Instituto Nacional de la Salud y de la Investigación Médica de Francia (Inserm) y luego en la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Ginebra. Nadie verificó sus afirmaciones.
Para sostener su fachada, Romand creó una estafa piramidal: recibió los ahorros de sus padres, su tío y sus suegros, prometiéndoles cuentas bancarias en Suiza con un interés anual del 18%. También obtuvo dinero de su amante, Corinne, a quien conoció en 1988. La inversión no existía; usaba los fondos para mantener un alto nivel de vida.
La presión aumentó cuando Corinne le reclamó la devolución de su dinero y Florence comenzó a sospechar tras comentarios sobre su trabajo en la OMS. El 9 de enero de 1993, Romand golpeó a su esposa con un rodillo de repostería mientras dormía. Al día siguiente, mató a sus hijos Caroline y Antoine con una carabina. Luego asesinó a sus padres y al perro de la familia. Intentó matar a Corinne, pero desistió tras sus súplicas.
En la madrugada del 11 de enero, Romand roció la casa con nafta, tomó somníferos vencidos y prendió fuego. Fue rescatado por los bomberos. En junio de 1996, fue juzgado y condenado a cadena perpetua con un mínimo de 22 años de prisión. El 28 de junio de 2019, tras 26 años, obtuvo la libertad condicional. Se instaló en un pueblo de Indre, en la región del Loira, donde vivió en anonimato.
